Día inestable, encuentros malogrados… pero nada podía alejarme del hecho en sí mismo: un nuevo encuentro con la Academia, un enfrentamiento que nos hará mantener el invicto o inaugurar la otra columna… Una fecha especial en donde el dolor en el campo visitante no se puede dejar de lado; un momento en el que las debilidades emocionales tienen que necesariamente, quedar afuera, para poder convocar en esta oportunidad nuevas chances de victoria.
Todo parece aletargarse conforme pasan los minutos anteriores al inicio del Juego… y la publicidad no coopera mucho con el entusiasmo del hincha, los nervios de los fanáticos que por diversos motivos estamos de este lado disfrutando, padeciendo y resistiendo el preludio del partido.
Esas mil entradas vendidas que comprendían mil personas, estaban presentes en un sector de La Bombonera dejando entrevér la ferviente adición a equipo…
Se inaugura la primer etapa del partido y después del primero tiro de esquina, nunca entendí porqué los jugadores de Racing no podían llevar la pelota lejos del arco. Con el correr de los minutos caí en la cuenta sobre la heterogeneidad del encuentro: los pases voladores en su mayoría, no concretaban un pase directo hacia otro jugador. Descuidos en el área nuestra provocaron más de una situación peligrosa en donde por decisión de la trayectoria de la pelota, y por acción sublime de nuestro 1, esa jugada no se convirtió en gol.
Los pases directos hacia el personaje principal del encuentro, hicieron que dudara si no eran arremetidos con un tinte violento. Cabezazos, derechazos… toda clase de impulso dirigido al arco de Racing eran indefectiblemente situación de gol, pero por ductilidad de nuestro arquero, el intento de abrir el marcador en contra nuestro, se vio frustrada.
Cuarto ataque recto y espontáneo de Boca… Saja, bendito seas.-
El complemento fue masa de materia inanimada intentando practicar el deporte. Jugadores de ambos equipos representaron falta de concreción en las jugadas existentes, no hubo compromiso de ninguna de las dos partes y los comentaristas no dejaron pasar estas falencias.
Lo único sólidamente evidenciado, fue la enorme aversión que tienen los jugadores de Racing hacia las faltas no sancionadas. Situación que quedó indicada en las expulsiones que sufrió el equipo visitante. La salida de Teófilo exhibió una marca de resistencia, sobre todo en la expresión del rostro de este jugador cuando desafía a Pitana.
Vuelvo a referir el comentario que expresé la semana pasada…Teofilo está haciendo mérito suficiente para que éste sea su último torneo en La Academia… ya hay varias ofertas que lo aclaman desde Europa: Paris Saint Germain ; FC Porto; Fiorentina y Espaniol de Barcelona son algunas entidades del Viejo Continente que esperan por ser protagonistas del nuevo contrato.
A esta altura y viendo su desempeño en los últimos 90 minutos, considero que el ciclo T. Gutiérrez llegó a su fin en La Academia. No se lo nota irritado ni disconforme con el equipo (al menos no profesó declaración alguna al respecto) pero sus actitudes demuestran lo contrario; el desenvolvimiento dentro del campo de juego comunica a los espectadores tibieza para con el equipo, se percibe desinterés por la cantidad de tarjetas acumuladas (fechas atrás, en el partido cuyo rival fue Arsenal también logró ser expulsado durante el desarrollo del encuentro) dejando en una posición poco grata al Club del cual – al momento- forma parte.
Este resultado se convierte en el número diez dentro del os empates en nuestro haber, y un nuevo punto que nos mantiene ahí… en vilo… a la espera de saber qué pasará con los otros equipos con los cuales estamos compitiendo tantos, intentando bajar al puntero…
Conociendo nuestro presente, resta intentar sumar la mayoría de puntos que podamos acaparar en las fechas que quedan por disputar…
La Academia mi pasión, mi enfermedad…
Aunque ganes, aunque pierdas voy a estar. La locura se transforma en carnaval,
los Domingos con La Guardia Imperial.
Te alentaré hasta la muerteeeeeeeeeeee, te alentaré dónde seaaaaaa
Lo único que quiero ver a Racing Campeón, la vuelta en Avellaneda…