La madre
naturaleza y la madre Teresa de Calcuta son ejemplos fieles de la maternidad
instalada en el mundo de lo humano. Este texto pretende ejemplificar y poner al
descubierto, esa instancia -crítica- que adolece la protagonista (madre) como
así también preocupa y ocupa a su entorno.
Porque si
vos está embarazada, todos lo estamos. Si una madre tiene antojo, todos lo
tienen. Así durante los nueve meses que dure el embarazo, (si sos primera quizá
tengamos la suerte de bancarte un poco menos y si sos de aguantarte todo,
entonces se extenderá hasta que la dilatación haga estragos sobre vos o decidan
intervenirte).
En fin...
Hay quienes
esperan esta dicha con ansias y deseos de ubicar a este pequeño sujeto en la
vida de la pareja y hay quienes no saben cómo responder a su llegada.
Dividamos
esta experiencia en etapas según sus síntomas.
Primer
trimestre
Epoca de
mareos, época de malestares estomacales. Todo lo que hasta ayer te caía bien,
hoy te cae mal. Si ayer te gustaba tomar mate por las mañanas y te enteraste a
la tarde de este nuevo estado, entonces inevitablemente, a partir del momento
en que lo supiste, ya deja de gustarte y no solo eso sino que llamas a la
solidaridad colectiva familiar, laboral y de otra índole para que NADIE tome
mate.
Si solías descansar
hasta tarde porque lo tuyo no era el temprano despertar, entonces ahora -cuando
tu ritmo circadiano ya está totalmente alterado, cuando las hormonas ya no
saben cómo volcarse al torrente y cuando la actividad metabólica deja de hacer
su gracia- te levantas casi de madrugada, no sabemos bien para qué pero estás
con los ojos abiertos sentada en la cama. Que te molesta el respaldo, que los
almohadones no son suficientes, que querés ver la tele pero tu marido o cónyuge
seto durmiendo y no queresa despertarlo. Entonces en el afán de levantarte a
tomar un vaso de lo que encuentres en la cocina, te mover, la cama rechina. Te
das vuelta a corroborar que siga sumido en el sueño y así es. Entonces, te
levantas con sumo cuidado de una. De sopetón. Seguís mirando hacia la cama
donde yace el padre de tu hijo y... no te diste cuenta y te tragaste la
puerta. Así que todo el intento de mantenerte en silencio, fracasó. Practicando
un poco lo que te va a llegar en unos meses, silbas una canción de cuna y enfilas
derecho a la cocina.
Si sos una
madre de este período tecnologizado, vas a correr a cambiar tu estado en
Facebook, twitter, nick del WhatsApp para que los cuatro puntos cardinales
sepan de vos. Oración acompañada de una foto debidamente seleccionada que a los
fines de transmitir esta nueva vida, será un par de escarpines, una panza que
claramente no es la tuya porque avecina dar a luz y vos ni siquiera tenes
asomos de nada.
El ámbito en
el que te muevas se verá modificado frente a los avatares del estado. Ingresas
un día en el trabajo con un humor radiante, para después enojarte sea porque la
PC no arranca, el teléfono suena fuerte, el desayuno no vino y... hagamos
inciso aparte con el tema de la comida relacionada con la gestación. Podrán
calumniar al padre, podrán denigrar la situación en la que vino el niño, podrán
retrasarse el pago de los haberes. Incluso podrán criticar los estados de
calor/frío/frío/calor que sufrís, pero de ninguna manera y repito de NINGUNA,
interceptes la comida de una embarazada.
Dicen por
ahí que las habita un ánimo desenfrenado con miras de posesión frente a un
caramelo de la misma manera que las posee un sentido de vacío estomacal al
mirar con deseo cualquier plato frío o caliente; proteínas o hidrato de
carbono. En el tiempo que te lleve traer al mundo al bebé, todo es fuente de
energía para vos y él.
Rómulo y
Remo ya cobijaron al humano; Los canguros llevan sus crías consigo mismo quién
sabe porqué razon y vos, recelas de todos y de todo, el alimento que pase por
tu campo visual.
La relación
con el partenaire es digna de imaginar, suponer o cotejar. Nunca sabremos qué
pasa por la cabeza del Otro. No podremos entender hasta tanto no vivamos en
carne propia lo que significa ser compañero parental de una mujer que atraviesa
el estado de gestación. Si en la vida corriente, tenía alteraciones semanales
ahora los sacudones hormonales son a cada hora. Y nadie te salva de eso.
Segundo
trimestre
La panza ya
está instalada o recién empieza a vislumbrarse pero vos ya tenes dolores de
ciática que seguramente estuvieron a priori, pero resulta ser que te acordas
ahora que te duele. Y es sabido que las embarazadas no pueden consumir
cualquier cosa así que no sólo está el padecimiento del dolor ipso facto,
sino la tediosa sensación de sentirse caer frente al intempestuoso malestar que
no puede ser aplacado con una simple pastilla de ibuprofeno.
No todas son
pálidas, chicas... en este trimestre frente a la manifestación física, podes
obtener asientos en medios de transportes, descuentos en comercios varios (No
sé por qué la gente se tierniza frente a la gestación. No sabemos si es
condescendencia, solidaridad o simple y llana felicidad pero uno dilata las
pupilas y sonríe... y ahí empiezan a preguntar "¿De cuánto estás?”¿Para
cuándo esperas?". Generalmente estas preguntas son correlativas, con lo
cual preguntar una o la otra sería lo mismo. Digo, podes calcular vos, pero
siempre van de la mano. Más tarde, viene el interrogante sobre el nombre que
elegiste y ojo con esto... porque actualmente los nombres históricos o clásicos
están a la orden del día entonces encontraremos Ernestos (Guevara); Salvadores
(Dalí); Ciro (acá podemos jugar con la duda si refiere a Pertussi ex líder de
Ataque 77, Martínez refiriendo al ex titular de Los Piojos o Dalessandro,
personaje encarnado creo que por Calabró en la añorada telenovela
"Campeones").
Puede ser
que en este período las ecografías ya sean solicitadas... y como hablaba
recién, podés estar viendo un canal sin señal, un código de barras, o figuras
psicodélicas pero la madre siempre, SIEMPRE va a encontrar la forma del hijo en
esa imagen... y vos que la estas acompañando ladeas la cabeza, entrecerras los
ojos, fijas la vista en un punto fijo... y nada. No viene nada. No ves
absolutamente nada. De hecho te mareas... así que corres la vista de ahí. Pero
ella te mira y sonríe... y vuelve hacia el monitor y cuando mira de nuevo, está
emocionada... y vos... sólo sonreís. Qué importa si distinguís sombras o un
tablero de ajedrez. Ella está feliz. Eso es lo que cuenta. Porque si ella es
feliz, todos somos felices.
Nota:
Siempre recordar que el estado anímico de una embarazada, se extrapola al
resto. Así que contribuyamos a generar sólo felicidad.
Tercer
trimestre y esperamos, el último
Etapa final
y como toda recta con pendiente inclinada (no sabemos si hacia arriba,
apuntando a un futuro esperado donde la llegada del niño impartirá felicidad y
ánimos entre los familiares y amigos. O hacia abajo en donde sabes que vas a
dejar de dormir, de comer, de disfrutas los domingos en soledad, los sábados a
la noche de amigos, de vivir... al menos 20 años aunque después de pasada la
etapa de pubertad vienen las preocupaciones porque se llevó el auto, porque
toma mucho, porque vuelve roto a la madrugada, etc., etc., etc.,)
Decíamos
entonces que se acerca la famosa fecha del parto. Y podes vivirlo con eterna
dulzura, nervios o ansiedad que hasta acá sería esperado... o podes vivirlo de
la manera contraría donde las expectativas dieron lugar a pánico frente a todo:
a las contracciones, la falta de contracciones; la prematuración del parto, la
dilación del momento del alumbramiento; el bolso que preparaste y que pensas
que te vas a olvidar; las clases del curso de pre parto que no sabes si vas a
utilizar porque quizá vayas a cesárea... ¿Y qué pasaría? Entras en estado
convulsivo al pensar en esto, porque el médico dijo que venía todo bien, sí...
sí... sí... todo bien está... los latidos, la posición, el peso. Nada puede
cambiar. Así que vos, mejor te concentras en respirar como si de inflar un
globo se tratase.
Hay algo que
nadie te aviso. El temita de la retención de líquidos, sobre todo los tobillos.
Lugar tan notorio ¿no? Las zapatillas no entran, las sandalias no las tenes a
mano porque se te ocurrió buscar un pibe para que su nacimiento concluyera con
el final de Géminis y principios de Tauro que si no recuerdo mal es el mes de
Mayo (y sólo lo recuerdo porque en ese mes cumple mi hermana. Nada de signos,
acepciones varias relacionadas con el carácter, personalidad y ascensión de la marea...
Un momento. Esto último es verdad). En fin, en Mayo hace frío y las botas no te
entran... así que recurrís a pantuflas con la mayor elasticidad posible y unos
zoquetes que te protejan del álgido clima.
Y ahí
entonces, deseas que sea tu último hijo. Es más, no lo deseas, lo prometes. Te
prometes que nunca más vas a pasar por esto. Que ya estas grande o que no tenes
paciencia... y alguna que otras oraciones que incluyen la rama materna de tu
marido.
Y así,
podría seguir nombrando cosas que te pueden llegar a preocupar, sorprender,
alegrar y alterar.
Tengamos en
cuenta que si los bosques del Amazonas han tolerado lluvias y huracanes; si las
películas representan catástrofes naturales pero después de toda la hecatombe
viene la calma; y si dicen por ahí que "siempre que llovió, paró"...
entonces, no te preocupes, vos también vas a sobrevivir.
Dedicado a
las madres del sector, las madres que no conozco, las madres que voy a conocer
y alguno que otro lazo filiatorio que pertenezca al grupo en cuestión.