Desarrollàbanse los primeros minutos de esta fecha contra All boys en casa ajena. El lugar fue impredecible, pero ahì estaba a las 20.20hs y el individuo tuvo q abstraerse en otra actividad, mientras quien escribe desplegaba lamentos, clamores y griteríos exaltando la imagen ensanchada por el despliegue de la nueva bandera de Los Stone.-
Gratificación divina, ternura eterna! La guardia (imperial) no daba lugar a lo q acontecía en ese momento y el público no dejaba de apoyar al equipo q trataría de perpetuar las energías q transmitía la muchedumbre.-
Desde el sillón próximo a la tv intenté seguir lentamente el pasar de los minutos mientras imposible era evitar escuchar a los comentaristas contradecirse en contra de Racing… “All boys es más que Racing” (10`PT) “Qué buen primer tiempo de Racing” (25` PT) “ Racing no encuentra
el juego” (33`PT).-
Antes q termine la primera etapa de la disputa a realizarse en el Cilindro, me vi abucheando a Beligoy quien parecía asemejarse al reptil citado en frases como “El camaleón…cambia de color según la ocasión” ( o la estación…no me acuerdo como era). La cuestión es q Federico apuntaba siempre a la jugada incorrecta…si era falta para Racing a veces sancionaba y otras no, si la situación favorecía a La Academia dejaba no emerger la tarjeta…
Me cansé de gritar su nombre en el medio de una oración q justamente no lo beneficiaba. El primer juez de línea también fue afortunado en el permanente desprecio q regalé.
Entre tiempo y me tuve q ir. En medio de maniobras rápidas intentando sintonizar en el auto alguna emisora de Amplitud Modulada, invocaba a diferentes deidades ( Mate Cocido, Gauchito Gil, y hasta Gilda) el retraso del segundo tmpo.-
Por razones de fuerza mayor (educación) tuve q bajar a comprar algo y pedí a mi acompañante q registrara todos los pormenores del juego mientras me ausentaba. En vano fue el pedido ya q nunca ente
ndió contra quién jugábamos (omití opinión al escuchar q nuestro rival era “Newells All Boys”…en fin)
Antes de llegar a destino nuestro prometido Aveldaño con asombro se encargó de distribuir entre los fieles (presentes y distantes) la alegría, el encanto y la dicha q trajo ese gol ejecutado.
El final del encuentro terminó por revelarse en la casa de mi amiga, donde aglutinada entre mi gente, la gente de Racing pudimos cantar todos al unísono:
Vamos, vamos La Acadéééé
Vamos, vamos La Acadéééé
Vamos la Acadéééé, Vamos la Acadéééé...
Y olé.-
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