domingo, 20 de febrero de 2011

Me callo la Boca.-

Casi ni fume...
Me fui del departamento faltando poco más de una hora y media y me pareció que llegaría temprano. Pero así lo quería… extrañaba esa sensación de estar sentada viendo cómo la gente, de a poco se reunía bajo el mismo techo… cómo todos volvían a cubrirse con los colores del cielo para concurrir a una circunstancia promovida por motus propio. Acá no hay obligación de asistir: es elección.-
Todo marchaba en orden, el reloj dejábame un márgen bastante amplio para mi aparición en Zona Sur… pero en un instante, la travesía se inclinó hacia el desastre… el trayecto del colectivo vióse interrumpido por los alegóricos carnavales de la ciudad.
Empezaba a perder la calma luego de diez minutos en la parada viendo cómo se aglomeraba la gente quién también comenzaba a emitir sonidos guturales en pos del descontento. No sabía qué hacían a esa hora en ese lugar, pero ninguno de los presentes llegaría a horario fuese cualquiera su destino.-
Pregunto a un espécimen masculino que alcazaba casi la tercer edad y me dijo: "Voy al mismo lugar que vos"...Y luego de convenir qué otros medios de transporte podían depositarnos en Avellaneda, decidimos desapegarnos de los concurrentes e iniciar voluntariamente un itinerario a parte.
Caminamos algunas cuadras buscando otra ruta, otro posible camino para converger en el mismo lugar… Y así se dio. Quizo el infortunio volver a aparecer ya que, nuevamente, las comparsas actuales lograron descaminar la dirección del 98 aumentando la angustia de varios de los hinchas que allí nos encontrábamos. Retomó por Av. Regimientos de los Patricios razón por la cual casi al instante me saqué la camiseta para evitar cualq comentario pendenciero o violencia inusitada contra los fanáticos que ahí nos encontrábamos.
Durante todo el viaje seguí hablando con este hombre de identidad desconocida. Sólo entendí que éramos vecinos: vivíamos a unas pocas cuadras de diferencia y compartíamos la misma pasión… qué más importaba? Ahí te das cuenta que podés hablar con un perfecto extraño durante más de una hora y al retirarte, tomar conciencia que no sabes ni el nombre. Esto provoca Racing… un mismo sentimiento que ni si quiera lleva nombre… todo el mundo puede intercambiar palabras, consejos, pero… no hubo presentaciones formales. Una cosa llevó a la otra y cuando me quise dar cuenta ya habíamos hablado de mercado de pases, planteles, reserva, el estadio, las futuras modificaciones en el Cilindro, promedios, fechas… etc etc etc.
Cuando ingresamos a Racing, después de pasar uno de los primeros controles nos saludamos con un abrazo y cada uno tomo un rumbo distinto: el Sr. X dirigióse hacia la platea para socios ( él vitalicio, según lo informaba su carnet cuando lo puso en mi vista) y yo hacia la puerta numero diez.-
Quince minutos nos separaban para el comienzo de la fecha y se hizo difícil que encontrara un lugar para quedarme. Detrás del arco pude visualizar medianamente el campo así que ahí me asenté.-
Estrenábamos nuevos lugares: Racing se adueñaba de la popular que en torneos anteriores era destinada a la hinchada visitante. En tanto, los invitados quedaron relegados a platea. Era raro no ver directamente al rival… teníamos que elevar la vista un tanto hacia el cielo para ver a los opositores ahí… sentados… con pocos estandartes. No se vió mucho movimiento durante el partido… quizá conservaban aún el sinsabor de la fecha anterior…
Luego de varios abucheos en contra del árbitro y demás personas no gratas para la hinchada local, se dio inicio al partido. Primer tiempo plagado de jugadas, pases, infracciones no tomadas en cuenta por quien intentaba organizar el juego. Se vieron muchas jugadas, remates y definiciones que no lograron su cometido: generar el gol.-
Entre tiempo y ya había comenzado a recibir mensajes en el celular con tinte irónico. Respondí lo justo y necesario. Realmente empezaba a perder la paciencia sumado a la historia ya repetida que no encontraba a los chicos…
Segundo tiempo y los primeros minutos fueron una eterna molestia… no sólo pasaba por mi cabeza el historial que Racing tenía frente a Boca sino las apuestas y desafíos en los que me ví partícipe.
No se perdió sin embargo, el hilo conductor porque en la segunda mitad se vieron varias situaciones que ameritaban convertirse en gol, pero … bueno … no lograron la misión.
Siento 1 tirón en la peluca y al darme vuelta veo a uno de mis amigos invitándome a retirarme de mi posición. Me condujo por entre medio de los fervientes admiradores del deporte hasta la parte en donde se situaban Los Stone… Qué lugar… otro ángulo de la cancha en donde se desplegaba un campo de juego más amplio, estaba a la vista todo el predio y se podía visualizar y seguir de cerca los pases. Ahí me quedé…
Todo sucedió a favor del rival y por consecuente, cuita nuestra. El desenlace nos posicionaba un tanto abajo del oponente y así se cerró la fecha.
Había que ver de qué manera se glorificaron una vez se diera por finalizado el encuentro: en ese momento, recién ahí, comenzaron un sinfín de canciones enalteciendo el equipo… se veían las almas de pie, cantando sin cesar… y si se hacía un esfuerzo podía visualizarse la agitación de las manos simulando el apoyo incondicional hacia los suyos.
Nuestra réplica no tardó en aparecer, todo Racing disponía de las pocas cuerdas vocales que tenía, tensándolas para emitir esos sonidos que denotaban que nuestro apoyo siempre estuvo, que este resultado fue algo circunstancial dados los acontecimientos sucedidos en la semana… fue contrario a otros torneos en donde sabíamos de antemano que el equipo no estaba preparado, que teníamos chances de perder con poca diferencia pero de perder al fin y al cabo; situaciones en las que nos angustiábamos tanto que ya no cantábamos por ganar esa fecha sino que pensábamos en la siguiente… Y ahora? Todo era diferente… posiblidades había, las chanches existían pero obviamente todo corre por cuenta de diferentes factores que a veces, escapan a la racionalidad y/o táctica del juego.
Ellos lo toman como algo tradicional el habernos ganado pero no van a aceptar nunca que ayer, ese grito apagado que duro los 90 minutos evidenciaba el saldo anímico que arrastró la primer fecha… no dan lugar al error, no conciben la idea de la derrota… es así… el deporte es así… el futbol es así… làstima que no se permiten ser vencidos. Siempre queriendo estar un paso arriba del rival. A veces la moneda cae del otro lado y esto es lo que les tocó vivir a ellos en el primer encuentro del Torneo Clausura. Pudieron distenderse una vez finalizado el partido porque ahí entendieron que ya no habría sorpresas, el marcador indicaba su victoria y no habría ninguna chance que se revirtiera. Nos vencieron. Ganaron el encuentro.
Y nosotros, por condescendencia o solidaridad (llámese como quiera), entendíamos lo que significa el sentimiento negativo del después… esa sensación amarga de saber que en ese partido no se pudo… poniendo todas las esperanzas en el próximo encuentro, deseando que sea un poco más prometedor. Por eso… y por tantas cosas más, me llamo al silencio… me callo la boca.-

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