jueves, 17 de mayo de 2012

Palabras más, palabras menos.

Vivimos en una sociedad impregnada de aforismos, dogmas, nociones, hábitos y costumbres de las cuales (gralmente.) no tenemos noción etimológica de ellas.
De manera ocasional, mencionamos frases hechas pero creo que hablo por todos, al decir que no nos detenemos a desglosarla, a analizarla... a interpretar no sólo el contenido de la frase sino el contexto en la cual se la verbaliza.
Tengo varios ejemplos para mostrar qué tan bien nos haría esa pregunta que quebrante la linealidad del discurso, los tópicos vacíos de contenido y las conversaciones en las que solemos utilizarlas sin saber realmente si estamos diciendo aquello que queremos expresar.
A saber.
Como primer ejemplo cito la oración "Una de cal y una de arena". Irremediablemente me pregunto... ¿A qué atañe el concepto de "cal" y qué implica el de "arena"? ¿Es indistinto?
Remitiéndonos a una fuente (difusa) llegamos a la idea que antiguamente, cuando no existía el cemento, los ladrillos o piedras se fijaban con mortero, un compuesto que se hacía con una palada de cal -material caro y noble- y otra de arena, lo más abundante y menos importante.
Oportunamente es empleada para decir que la vida nos muele a palos peeeero que también nos da cosas que nos gustan ( Claramente esta frase es emitida para quienes no adhieren al autoflagelo puesto que de sentirse cómodos con la automutilación y los golpes profesados en su cuerpo, no se quejarían de los avatares de la vida).
El segundo ejemplo nombra a la expresión "Qué sé yo, qué sé cuanto". Esto sirve para  terminar una frase de la cual no tenemos noción de su final y para redondear, incurrimos en ella. Ahora... ¿Es esta frase una forma evasiva de no querer demostrar que no sabemos qué queremos decir? ¿Es una vil artimaña del emisor para marear al otro, a los fines que no se replantee lo que queremos expresar? Nadie entiende la finalidad de esta oración, solo convenimos en que va acompañada de algún gesto con las manos como si estuviéramos poniéndonos crema, o dándonos calor... No queda claro del todo la función.
Otra frase muy escuchada es "Te prometieron el oro y el moro"... ¿Ah? Solo se me ocurre el contexto histórico donde durante la Reconquista, el alcade de Ronda, el moro Abdalá y su sobrino Hamet, fuero apresados por varios caballeros cristianos jerezanos que pidieron un abundante rescate por ellos. Abadlá recuperó su libertad pagando una fuerte cantidad de dinero (en oro), no así su sobrino Hamet. A pesar de que los costes de mantener cautivo al moro eran mayores que los de su rescate, los caballeros seguían reclamando el pago del oro. Cuando se enteró Juan II de Castilla, mandó a su sobrino Hamet a su corte. Los caballeros desairados, hicieron circular el rumor de que el Rey quería "oro y moro".
Demasiado rebuscado sres... En lo personal no utilizo esta frase.
También se suele decir "Ni fu ni fa"... Esto eventualmente se asocia a la indiferencia que nos provoca determinado sujeto, individuo, objeto, evento o cualquier otra cosa que implique una noción consciente de aquello sobre lo que se está hablando. No termino de entender bien cuál es su uso.
Por último voy a referir a "Sin ton ni son". El diccionario de la lengua española remite al significado: sin motivo, sin ocasión; fuera de orden y medida.
Ej.: Los hinchas de River van caminando sin ton ni son hacia la Conmebol.
Seguramente habrá de existir muchas frases de las cuales no sabemos su significado, ya no de manera semántica sino por el origen en el que fueron habladas. La herencia es un factor con el que tenemos que contar y al ser transmitidas, el sentido se tergiversa tiñéndose de los subjetivismos propios de cada persona...
El que pueda, que arroje la primera piedra (sic)
To be continued...

jueves, 3 de mayo de 2012

Reunión de ex alumnos.

Cada determinados años los grupos de compañeros que atravesaron una etapa escolar en particular, suelen rememorar ese período de tiempo celebrando un encuentro en algún lugar ocurrente. Allí pasan horas en compañía de buenas bebidas, comida ostentosa con el fin de evocar recuerdos graciosos, situaciones emotivas y actualizar las vidas de cada uno conociendo estado civil, profesión, escalafón social y otros factores que permitan denigrar o enaltecer a cualquier persona.
No adhiero a ese tipo de eventos. Particularmente no hablo con entidad alguna que me retrotraiga al secundario propiamente dicho, sí tengo amigos de esa época pero el lazo se estableció de manera extra escolar. No me hace feliz, reunirme después de 7-10 años con gente que ahora es padre de familia numerosa, que cuenta cómo se hace para mantener a 5 niños a la vez y entender que gracias a una cuestión de educación sexual, me veo exenta de ello.
No me he suscrito a los sucesos que demandan la enajenación mental de aquellas personas que en los años estudiantiles vivían de su imagen y ahora, al verse expuestas en este contexto, arremeten y se embisten en diferentes comercios para vender una copia (no) fiel a la original, que no van adquirir y que va a ser difícil de sostener en el tiempo.
No apruebo las reuniones que engloban sujetos que durante años no tuvieron contacto alguno y cuando se ven, el saludo denota estima mutua. Eso es una vil adulteración de la realidad, es decir, hipocresía señores. Simulación plena que se intenta sostener y que en algún momento decanta en una inescrupulosa charla en presencia/ausencia de aquel/llos por los cuales se tiene aversión.
Dejemos de lado algún imprevisto que cambie nuestra condición de último momento. Me refiero a alguna separación repentina (días antes del suceso) ; calvicie prematura o discapacidades varias, permanentes o transitorias debido a algún hecho fáctico... cualquiera de estos estados provocarán perturbación en el damnificado con posterior cancelación.
No me provoca bienestar retomar lazos que por decisión propia (cuando no, mutua) se rompieron hace más de una década... Si en dos lustros, no intenté restablecer la comunicación, no quise saber de uds., no me interesé por saber si estaban cómodos o no... ¿Qué les hace pensar que quisiera volverlos a ver? Hay cosas que no necesitan ser teorizadas; basta la interpretación.
Por ahí... ahora, pensandolo bien... podríamos retrotraernos a la etapa escolar para ver si podemos trabajar en el elemento "comprensión"... no de texto, sino de las palabras: NO ASISTIRE.

Atte.