jueves, 3 de mayo de 2012

Reunión de ex alumnos.

Cada determinados años los grupos de compañeros que atravesaron una etapa escolar en particular, suelen rememorar ese período de tiempo celebrando un encuentro en algún lugar ocurrente. Allí pasan horas en compañía de buenas bebidas, comida ostentosa con el fin de evocar recuerdos graciosos, situaciones emotivas y actualizar las vidas de cada uno conociendo estado civil, profesión, escalafón social y otros factores que permitan denigrar o enaltecer a cualquier persona.
No adhiero a ese tipo de eventos. Particularmente no hablo con entidad alguna que me retrotraiga al secundario propiamente dicho, sí tengo amigos de esa época pero el lazo se estableció de manera extra escolar. No me hace feliz, reunirme después de 7-10 años con gente que ahora es padre de familia numerosa, que cuenta cómo se hace para mantener a 5 niños a la vez y entender que gracias a una cuestión de educación sexual, me veo exenta de ello.
No me he suscrito a los sucesos que demandan la enajenación mental de aquellas personas que en los años estudiantiles vivían de su imagen y ahora, al verse expuestas en este contexto, arremeten y se embisten en diferentes comercios para vender una copia (no) fiel a la original, que no van adquirir y que va a ser difícil de sostener en el tiempo.
No apruebo las reuniones que engloban sujetos que durante años no tuvieron contacto alguno y cuando se ven, el saludo denota estima mutua. Eso es una vil adulteración de la realidad, es decir, hipocresía señores. Simulación plena que se intenta sostener y que en algún momento decanta en una inescrupulosa charla en presencia/ausencia de aquel/llos por los cuales se tiene aversión.
Dejemos de lado algún imprevisto que cambie nuestra condición de último momento. Me refiero a alguna separación repentina (días antes del suceso) ; calvicie prematura o discapacidades varias, permanentes o transitorias debido a algún hecho fáctico... cualquiera de estos estados provocarán perturbación en el damnificado con posterior cancelación.
No me provoca bienestar retomar lazos que por decisión propia (cuando no, mutua) se rompieron hace más de una década... Si en dos lustros, no intenté restablecer la comunicación, no quise saber de uds., no me interesé por saber si estaban cómodos o no... ¿Qué les hace pensar que quisiera volverlos a ver? Hay cosas que no necesitan ser teorizadas; basta la interpretación.
Por ahí... ahora, pensandolo bien... podríamos retrotraernos a la etapa escolar para ver si podemos trabajar en el elemento "comprensión"... no de texto, sino de las palabras: NO ASISTIRE.

Atte.

1 comentario:

  1. Fuerte comentario doña Bal, aunque no discrepo de su teoría.
    Mis compañero de primaria eran casi todos mis vecinos de barrio, los cuales, estrenan carrito de bebe cada dos años, así desde mediados del secundario.

    Pero bueno, ahora me estoy alistando para ir al 3er encuentro de ex alumnos de secundario y tengo que duchar a mis nenes.

    Bsos

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