¿Por qué cuando una situación nos tensa en demasía, cuando
estamos apabullados de obligaciones y las compartimos con cualquier entidad
física, el otro tiene que expeler esa fatídica frase “En vos confío”… o “vos
podes”.?
Esa frase es el detonante para que aquella persona que atraviesa
una instancia tirante, comience a experimentar –en primer momento- sudor… sudor
excesivo. Esos casos en donde todo el cuerpo se distiende y una corriente eléctrica
se adueña del organismo.
Porque con esa pequeña expresión “Sé que podes”, están delegando
en la otra persona todo tipo de responsabilidad…
Llevado esto al plano académico, nos sentimos en la
obligación de salir airosos de una instancia evaluativa, de manifestar
conocimiento, de demostrar que sí, podíamos… pero ¿A costa de qué? ¿Y si el
resultado no es favorable? ¿Y si erramos porque eso es humano?
No es un contexto alentador cuando escuchamos esa oración
pero… ya se dijo. Ahí está… amenazando nuestra integridad (¿?) e intentando
suplir carencias que pueden coexistir pero que con esa simple y llana
expresión, nos determina.
¡Basta! Tengamos derecho al error, a la caída… a tener un
resbalon, un descuido y no ser juzgados.
A uds. Sres., que van por ahí intentando alentar al resto, que
palabra mediante no se dan cuenta del grado de nerviosismo que instauran en los
futuros profesionales, de la falta de concentración que se genera una vez que
comentaron la plegaria… Porque es eso, vana fe. Creer que el convencimiento de que
el “otro puede” es harto suficiente para fundar el rédito ajeno. Hace falta
mucho más que unas cuantas invocatorias a espectros cuya existencia se debe a
la certificación colectiva, para crear conocimiento.
Aguante Locke, el iluminismo y el pastel de calabaza.
Bueno creo q es una manera de alentar de dar coraje a la otra persona de ayudarla a no darse x vencida!!!aunque el resultado no sea favorable,el intento estuvo y se realizo c fe!Entonces adelante!!!se puede e dicho!!!
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