lunes, 13 de febrero de 2012

¿Abal otra oportunidad?

Generalmente, después que ocurren los acontecimientos es que tomamos conciencia de las cosas, mal llamadas verdades… Este Domingo algo ocurrió, pero a diferencia de otras veces, ahora no fue tarde! Por el contrario, me dí cuenta cuánto extrañaba al único amor, incondicional, aquel que más allá de todo, devuelve recíprocamente la fidelidad que le brindo desde hace 12 años. Una vez más aunamos ganas y nos hermanamos bajo la misma infraestructura que nos resguardó y nos vio llorar, reír, desdeñar y desconocer no solo personas sino jugadas indignas. Después de una espera interminable, hoy volví a Racing.

Y esa sensación al ingresar al estadio… Ahí todo se detiene… el mundo queda divido entre aquello que pasa dentro del recinto y el afuera. Queda uno supeditado solamente a los hechos dentro del perímetro que reúne a los practicantes del culto Académico. Uno se siente levitar en ese lugar … el resto no importa. Durante 90 minutos nos abocamos exclusivamente a pensar en la escena que registran nuestros ojos. No hay lugar para más…

El encuentro fue vago, indefinido, plasmado de una ambigüedad como pocas veces hemos visto. Los pases no cumplían su cometido (vaya a saber cuál era) y el desánimo impregnó la primer parte del encuentro.

El complemento fue un poco menos estático pero para nada alentador. Ambos equipos desperdigaban energías evidenciadas en los pases al rival. Una seguidilla de intercambios entre jugadores albicelestes tenían su fin, no en el gol, sino en los pies del contrario quien intentaba arremeter hacia nuestro arco, decantando en la posesión de la pelota –nuevamente- a cargo de Racing.

El sinsabor volvió a adueñarse de las personas que ahí nos encontrábamos, imaginando una jugada milagrosa de último minuto que abriera el marcador y nos consagrara la victoria. Todo quedó en anhelos puesto que el silbido de Abal determinó el remate de la fecha.

Todos los Domingos, cuelgo la bandera…

Vengo a ver a Racing, en Avellaneda…

Yo te llevo dentro, de mi corazón…

Porque la Academia, va salir campeón…

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