domingo, 8 de abril de 2012

R.A.C.I.N.G.

(Reacción Aleatoria Con Indices Notablemente Gratos)
Y este sentimiento de pertenencia, de identificación, de equivalencia… ¿De dónde viene? ¿Por qué adherimos a un Club? ¿Por qué la unicidad nos determina durante los años que permanezca la elección? Los factores son varios: herencia, iniciativa, compromiso… Sea cual sea el elemento concomitante o disparador, todo lo que sucede a posteriori es una situación reactiva de la primera instancia.
Nos sentimos ingredientes de una misma razón; compartimos piezas claves del devenir del equipo, sufrimos la inestabilidad del grupo a la par de los jugadores y todo por esa característica tan impregnada que poseemos cada uno de nosotros: incondicionales admiradores del culto deportivo.

Cualquiera sea la razón que despliega el estremecimiento que conllevamos a diario, las ideas convergen en una sola: el agradecimiento verdadero, auténtico, positivo e inclaudicable hacia algún tercero que nos ha insertado en este mundo fubolístico, o reconocimiento hacia nosotros mismos por haber despertado a tiempo a este sentir, a la conmoción que hace las veces de legado después de cada encuentro, cada fecha, cada noticia sobre la insignia de la cual nos hemos apoderado.
Qué bien se siente saber que se puede provocar tantas cosas en uno… Sensaciones potenciadas en cualquier contexto en que se las evoque…
Qué bueno poder sentir íntima, una divisa tan grande como lo es un equipo.
Etimológicamente, un símbolo es “la representación perceptible de una idea, con rasgos asociados por una convención socialmente aceptada” y entendemos por convención a esa multitud congregada de un lado o del otro, en donde el lazo que prima es la consanguinidad. En este plano quedan de lado los prejuicios religiosos, étnicos o culturales… Todos estamos por un mismo motivo y el lenguaje rescinde para dejar paso al entusiasmo, la exaltación, el fervor por ver en otros, representado aquello por lo que uno brega día a día.
El tiempo pasa a cuenta gotas cuando un evento que nos induce al bienestar está próximo… y nada se puede hacer contra ello… Sólo evocar imágenes, recrear escenas en donde el ritmo cardíaco se eleva hasta niveles límites por la simple y llana razón de sentir… de vivir…
Poco más de 24hs faltan para que estas ideas que se han estado gestando, confluyan en un grito inusitado, un canto armónico y popular que denote el carácter inequívoco de quienes cumplimos parte de Racing Club de Avellaneda…
Allá vamos.

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