Si nos remitimos al diccionario (No a la Real Academia Española. Por ahora nos manejaremos con Wikipedia y WordReference.) la palabra entiende varias definiciones. Incluye las siguientes categorias:
- Asiento eyectable. Dispositivo de algunos aviones para expulsar al piloto en caso de peligro.
- Asiento eyectable cero-cero. Tipo de asiento eyectable para cuando la aeronave se encuentra a baja altitud.
- Asiento peligroso. Uno de los asientos de la Mesa Redonda.
El contenido de hoy está dirigido a aquellos lugares que elegimos o que de manera fortuita, nos los apropiamos pero que claramente, son fuente de malestar. Veamos unos ejemplos.
Colectivo. Este medio de transporte impide en -horas pico- que disfrutemos del viaje puesto que el torrente de gente que en él se reúne genera -en el mejor de los casos- contorsiones corporales y en el peor, pérdida de algun miembro u órgano (Ver http://24con.infonews.com/2012/07/16/nota/70599-perdio-un-ojo-porviajar-hacinada-en-el-subte/. La nota remite a otro medio pero claramente, es aplicable).
Cuando la situación es favorable, se debe tener una selección contundente del asiento que vamos a elegir. Sabemos que los primeros, son blanco para las embarazadas (desde los 3 meses en adelante. Aquellas futuras madres que tengan sintomatología de embarazo con apenas 72hs a posteriori haber sido fecundadas, tocaran sutilmente su panza notando su estado. Aunque estemos en desacuerdo, debemos cederles el asiento. Caso contrario, beberemos las injuras que cada quien tenga para articular). Estos lugares tambien están designados a la tercera edad, personas con capacidad visual disminuída y pequeñines ( Acá se genera controversia. Los pequeños de 0 a 3 años ¿Deben sentarse en compañía de sus padres? ¿Solos? ¿Cómo saber desde qué edad se les cede el asiento y hasta cuándo? Los niños de 10-11 años... ¿Son niños? ¿Adolescentes? ¿A ellos también debemos concederles el don de sentarse? Un poco enredado el asunto).
El asiento del fondo tampoco cuenta entre las opciones admisibles. Es de conocimiento común los baches que atraviesa la ciudad y las calles del conurbano (¿Fruto de la falta de inversión? ¿La mala gestión de los intendentes o gobernadores? ¿Las cargas pesadas que por allí circulan? Queda a criterio.) no son de admirar. Ante cualquier maniobra inesperada por parte del conductor o la aparición de una nueva imperfección, estaremos propensos a una luxación de coxis, la caída sobre el compañero de al lado o un golpe de lleno en la frente furto de la inercia acaecida.
Subte. Basado en la red clandestina organizada en el siglo XIX por EEUU y Canadá para ayudar a los esclavos afroamericanos a escapar de plantaciones del sur hacia estados libres o Canadá, esta opción no amerita ser mejor por no estar expuesta a los avatares de la vida exterior. Hay algunos tips, sin embargo, que no solucionan pero hacen más llevadero el viaje.
En verano y para lograr un poco de oxigenación, es conveniente ubicarse en el sector medio del coche a los fines de colocarse debajo del ventilador. No solo lograremos depurar el aire sino que evitaremos ser llevados por la masa de gente hacia lugares que no quisiéramos estar. ¿Dónde? Afuera del coche por ejemplo. He sido víctima del desplazamiento involuntario fuera del subte viéndome de repente y sin ser plenamente consciente de ello, parada en el anden con la cartera en el hombro (izquierdo) al mismo tiempo que distinguía cómo mi transporte se alejaba en medio de tanta materia animada, a veces llamadas, personas.
Tren. No consumo
Taxi. El lugar más acertado es aquel que se ubica en diagonal al chofer. Desde esta posición uno puede contabilizar la velocidad a la cual se está atravesando, la radio de la que uno no es dueño, la palanca de cambios que pide un grito de auxilio su reposición y hasta tenemos en frente la habilitación del auto con la foto del conductor (deteriorada por el tiempo o por la falta de alguna herramienta digital que intente perfeccionar el rostro).
Este enfoque nos hace inmunes ante torpezas ejecutadas por nosotros. ¿Cuales? Si nuestra ubicación fuera detrás del conductor, y si en esta hipotética situación, nos encontráramos fumando... Quién sabe si al arrojar el último residuo de cigarrillo por la ventana, y por acción del viento, la colilla logre reingresar en el vehículo -a traves de la ventana del conductor- para ir a parar de canto a la nuca del chofer. Situaciones que no dependen de nuestra voluntad. Pero si están pensando si me pasó a mí... va por ahí.
Tengamos presente estos fragmentos de la vida cotidiana que acentúan de manera casi asquerosa, la implementación de la caminata, footing o cualquier otro ejercicio aeróbico que al margen de alejarnos de estas contingencias, incentivan los deportes... algo que claramente, no practico. Lo critico, lo analizo, lo venero pero no lo ejerzo.
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