viernes, 20 de julio de 2012

Asiento, me siento

¿Qué entendemos por asiento?
Si nos remitimos al diccionario (No a la Real Academia Española. Por ahora nos manejaremos con Wikipedia y WordReference.) la palabra entiende varias definiciones. Incluye las siguientes categorias:

Asiento eyectable. Dispositivo de algunos aviones para expulsar al piloto en caso de peligro.
Asiento eyectable cero-cero. Tipo de asiento eyectable para cuando la aeronave se encuentra a baja altitud.
Asiento peligroso. Uno de los asientos de la Mesa Redonda.
El contenido de hoy está dirigido a aquellos lugares que elegimos o que de manera fortuita, nos los apropiamos pero que claramente, son fuente de malestar. Veamos unos ejemplos.

Colectivo. Este medio de transporte impide en -horas pico- que disfrutemos del viaje puesto que el torrente de gente que en él se reúne genera -en el mejor de los casos- contorsiones corporales y en el peor, pérdida de algun miembro u órgano (Ver http://24con.infonews.com/2012/07/16/nota/70599-perdio-un-ojo-porviajar-hacinada-en-el-subte/. La nota remite a otro medio pero claramente, es aplicable).
Cuando la situación es favorable, se debe tener una selección contundente del asiento que vamos a elegir. Sabemos que los primeros, son blanco para las embarazadas (desde los 3 meses en adelante. Aquellas futuras madres que tengan sintomatología de embarazo con apenas 72hs a posteriori haber sido fecundadas, tocaran sutilmente su panza notando su estado. Aunque estemos en desacuerdo, debemos cederles el asiento. Caso contrario, beberemos las injuras que cada quien tenga para articular). Estos lugares tambien están designados a la tercera edad, personas con capacidad visual disminuída y pequeñines ( Acá se genera controversia. Los pequeños de 0 a 3 años ¿Deben sentarse en compañía de sus padres? ¿Solos? ¿Cómo saber desde qué edad se les cede el asiento y hasta cuándo? Los niños de 10-11 años... ¿Son niños? ¿Adolescentes? ¿A ellos también debemos concederles el don de sentarse? Un poco enredado el asunto).
El asiento del fondo tampoco cuenta entre las opciones admisibles. Es de conocimiento común los baches que atraviesa la ciudad y las calles del conurbano (¿Fruto de la falta de inversión? ¿La mala gestión de los intendentes o gobernadores? ¿Las cargas pesadas que por allí circulan? Queda a criterio.) no son de admirar. Ante cualquier maniobra inesperada por parte del conductor o la aparición de una nueva imperfección, estaremos propensos a una luxación de coxis, la caída sobre el compañero de al lado o un golpe de lleno en la frente furto de la inercia acaecida.

Subte. Basado en la red clandestina organizada en el siglo XIX por EEUU y Canadá para ayudar a los esclavos afroamericanos a escapar de plantaciones del sur hacia estados libres o Canadá, esta opción no amerita ser mejor por no estar expuesta a los avatares de la vida exterior. Hay algunos tips, sin embargo, que no solucionan pero hacen más llevadero el viaje.
En verano y para lograr un poco de oxigenación, es conveniente ubicarse en el sector medio del coche a los fines de colocarse debajo del ventilador. No solo lograremos depurar el aire sino que evitaremos ser llevados por la masa de gente hacia lugares que no quisiéramos estar. ¿Dónde? Afuera del coche por ejemplo. He sido víctima del desplazamiento involuntario fuera del subte viéndome de repente y sin ser plenamente consciente de ello, parada en el anden con la cartera en el hombro (izquierdo) al mismo tiempo que distinguía cómo mi transporte se alejaba en medio de tanta materia animada, a veces llamadas, personas.

Tren. No consumo

Taxi. El lugar más acertado es aquel que se ubica en diagonal al chofer. Desde esta posición uno puede contabilizar la velocidad a la cual se está atravesando, la radio de la que uno no es dueño, la palanca de cambios que pide un grito de auxilio su reposición y hasta tenemos en frente la habilitación del auto con la foto del conductor (deteriorada por el tiempo o por la falta de alguna herramienta digital que intente perfeccionar el rostro).
Este enfoque nos hace inmunes ante torpezas ejecutadas por nosotros. ¿Cuales? Si nuestra ubicación fuera detrás del conductor, y si en esta hipotética situación, nos encontráramos fumando... Quién sabe si al arrojar el último residuo de cigarrillo por la ventana, y por acción del viento, la colilla logre reingresar en el vehículo -a traves de la ventana del conductor- para ir a parar de canto a la nuca del chofer. Situaciones que no dependen de nuestra voluntad. Pero si están pensando si me pasó a mí... va por ahí.

Tengamos presente estos fragmentos de la vida cotidiana que acentúan de manera casi asquerosa, la implementación de la caminata, footing o cualquier otro ejercicio aeróbico que al margen de alejarnos de estas contingencias, incentivan los deportes... algo que claramente, no practico. Lo critico, lo analizo, lo venero pero no lo ejerzo.

Para más información www.isthereallife.com

(in)Quietud Invernal.



Vacaciones... ¡Qué linda época! Descansamos de la cursada... podemos utilizar el tiempo libre en lo que nos plazca... Pero, quiso la genética y/o las leyes de la reproducción, que los niñitos inunden la ciudad.
A toda hora, un río de infantes, adolescentes, pre pubers, y casi adultos anegan las calles de Buenos Aires. (Y calculo que el interior también, pero yo resido en Pcia. de Buenos Aires y franqueo varios barrios porteños durante el día)
La situación no sería tan desmedida si sólo coparan las arterias de la ciudad, pero los medios de transporte también están siendo atormentados.
Los colectivos se transforman en micros escolares en donde es imposibles, madres, cederles el asiento a todos los impúberes que recorren largos trayectos (Mentira idílica que el recorrido termina en los shopping o en paradas que incluyen actividades recreativas. Las más de las veces, el itinerario inicia en la cabecera de la línea de colectivos hasta su final. Pareciera que ésa es la salida)
Uno debe sortear diferentes obstáculos en la calle: manteros, deshechos caninos, piedras… Y en este lapso, también niños. Los más pequeños son arrastrados por sus progenitores los cuales en el afán de ganar terreno, remolcan a sus hijos en contra de su voluntad. Ordinariamente, las criaturas no tienen noción del destino de la caminara. Están sometidos a la voluntad de sus padres que... tampoco saben hacia dónde se dirigen.
Hay comercios claves que es preferible evitar. Los quioscos encabezan la lista puesto que los gurrumines suplican deliberadamente el consumo de cualquier elemento con envoltorio brillante, opaco; bebidas energizantes, jugos de fruta, gaseosas, tabaco, chocolates. Cualquier componente de las góndolas que forman parte del comercio son buena elección.
Los cines no forman una opción loable durante los 15 días en los que se les otorga libertad condicional a los jóvenes. No sólo por las inhóspitas condiciones en las que se genera la columna humana hacia la entrada de la sala, sino por el detrimento de las películas que se exponen en cartel (adolescentes amenazando una guerra hormonal; dibujos cada vez con más semejanza a los humanos y afines).
Hasta las guardias de los Htales. parecieran estar saturadas. Asumo será la exposición de los niñitos frente a la vida misma que hace que exterioricen erupciones que en tu vida vas a volver a ver, manifestaciones de signos que aúnan enfermedades que existieron en el Mediterráneo y hasta alergias por la polinización del año pasado.
Dejemos de lado los accidentes naturales, las catástrofes orgánicas y alguno que otro hecho fáctico que pueda llegar a alterar el desenlace de este período vacacional y labrar perturbaciones en la mente de los pequeños. Doy fe de un accidente en el Circo X (Se resguarda la integridad de la empresa en cuestión. Bueno, bueno... no me acuerdo), donde he sigo testigo de la partida de este mundo carnal de un trapecista y en otra ocasión, en el mismo contexto, ví el pavimento muy de cerca lesionándome gravemente ante la codicia de mi madre de no perdernos el espectáculo una vez hubo retomado actividad luego de una breve interrupción. Anécdota que no es tema de este escrito, claramente.
Toda actividad es buena para incorporar a la cotidianeidad a los hijos, primos, nieto, sobrinos y cualquier otro vínculo afectivo que tenga como protagonista a futuros adultos. Vemos chicos correteando en las oficinas, en los laboratorios, en las compañías de seguros -y comercios adheridos-. Y quiero imaginar que los personajes que circulan por las peatonales encarnando muñecos a escala, están protagonizados por adultos. Quiero imaginar...
Esto nunca falla. Te firmo una orden para delegar mis facultades como ciudadano (Art.53 Código Civil) si no fuera así. Lisa y llanamente es cuestión de observación.
Después de estas peculiares pero no por menos interesantes observaciones, estoy en condiciones de poder amalgamar el presente, a las razones que dieron origen a Copyright Peluca ®. (Ver publicación anterior)

Pese a todo... ¡Que vivan los niños!

sábado, 7 de julio de 2012

Copyright Peluca®‏

El siguiente contenido puede dañar la moral, despertar susceptibilidades y herir nuestra amistad. 
Si ud. es no es un padre idóneo a la diferencia de opinión, si no puede cruzarse de vereda o si por el contrario reniega de los lazos de consanguinidad a pesar de arrancarse un riñon con las manos por sus hijos o practicarse cualquier tipo de ablación por los niñitos... adelante, siga leyendo.


Haaaaaaaaaaaaaarta de cotejar en forma mental las elucubraciones necesarias para intentar responder de la mejor manera que ... "No, paso." ... "Gracias, decido que no"... "Ni en pedo tengo hijos"... He aquí algunas de las consideraciones ipso facto recabadas en los años que llevo con esta negativa ( y para aquellos que piensan que estas ideas rígidas se flexibilizarán una vez encuentra al futuro instaurador de la ley... les cuento que he pasado por estadíos en los cuales quise tener un clan compuesto por 4 pibes, después pasé a los gemelos para más tarde, entender que iba a poder solo con uno. La maravillosa herramienta llamada ·razon· me permitió aprehender todo lo que he estado viviendo en estos últimos 5 años, en compañia de amigas, hermanitas y alguno que otro infante que he conocido para decantar en el fallo antes expuesto. Clasificaré las causas por las cuales dictaminé que mi peluca, no deje descendencia.

* Factores biológicos.
Es de público conocimiento que la situación hormonal de las féminas que deciden transitar el mundo de la maternidad, sufre alteraciones que las más de las veces se estacan en picos altísimos de revoluciones que atañen a la personalidad, humor y otras yerbas ocasionando la persistencia de -incluso- acciones violentas a posteriori traen al mundo a los pibes. Los arranques de ira pueden durar hasta 18 años, pasando por la infancia del niño, la pre adolescencia, la adolescencia propiamente dicha y los pequeños atisbos de adultez. 
Comentario: No tengo ganas de incrementar mi verborragia, potenciar la ansiedad y favorecer aquellos arrebatos de ira que a veces me invaden.

* Factores culturales.
Los niños merecen conocer el mundo... del cine, del teatro, del circo y alguno que otro evento cultural para insertarlos en un ambiente  que propicie herramientas básicas para su defensa ante la (hostil) sociedad. 
Comentario: No me gustan los circos ( me rompí la nariz cuando me llevaron a ver "El circo Rodas"; En otro momento, tuve que ser testigo de la partida de este mundo carnal de un trapecista). Nunca más quiero pisar un teatro para "disfrutar" de un grupo de adolescentes que se muestran livianos de ropa y articulan penas de amor en sus canciones ... ¡PENAS DE AMOR! Estamos hablando de 40kg de masa corpórea expresando sentimientos que sabemos NO entienden pero que "desde que te fuiste he perdido todo" o "ya no sé quién soy sin tu amor". Les recomendaría beber "Sprite" o "Pasos de los toros (Pomelo) y cortar con tanta dulzura.

* Factores personales.
He resuelto manejar mi propia vida. Disponer de la cantidad de horas de sueño de acuerdo a mis obligaciones, y mis ganas o no de desvelarme. No adhiero a pasar meses sin dormir, años intentando recuperar esa libertad que se boicotea en el mismo momento en el que el médico anuncia: "Nació sanit@. 4.350kg".
No tengo ganas de hacer un tour por las guardias de los hospitales intentamos teorizar los síntomas que vienen manifestándose durante la ultima semana, sin poder NOMBRAR el malestar. (¿Qué es eso de ·La 5ta. enfermedad·? ¿Acaso hubo varias anteriores? ¿Cómo saber la diferencia entre la primera enfermedad y la segunda? ¿Cuándo termina una y empieza la otra? Poco serio señores.)
Tampoco sería feliz en los cumpleaños, teniendo que sobrellevar los actos infantiles que incluyen. A saber: payasos, mimos, títeres.
No puedo resistir esa pasión negativa irrefrenable al estar en presencia de gente que se maquilla, se coloca zapatos 15 números más grandes que su pie; gente que para llamar la atención tiene que utilizar un sombrero en cono o por el contrario, no pronunciar palabra alguna pero que sin embargo se comunican... y desde este lado, uno intenta establecer una dicotomía para augurar o presentir si el gesto que está realizando corresponde a un escalador de montaña o está sufriendo un shock anafiláctico.

Entiendo que las palabras "mamá", "te quiero" y otras con tinte afectivo, sopesan las adversidades y avatares anteriormente descriptas.
Me quedo con la idea de saber que adoro los hijos ajenos; amo a esos pequeñines que saben arrancaron una sonrisa cuando no tenemos un buen día. Delego esas facultades en entidades bien preparadas, o predispuestas para la misión.
¡Confío en uds chicas! 

El presente informe fue realizado en unión de las siguiente Asociaciones Infantojuveniles: "Va por los pibes" y "Con los chicos no".


Sent to my BlackBerry --- desde algun lugar cerca del Hospital Materno Infantil.

Objeción: No ha lugar.


No basta con esa instancia previa en la que no sabemos qué hacer antes del parcial: si leer, descansar, intentar absorber todos los conocimientos posibles, leer y releer una oración hasta que las palabras dejan de tener sentido; repasar las clases; despejarse porque "uno no puede estar todo el día con el mismo tema" (Habría dicho un alumno por ahí)... En fin.
No es suficiente calvario sino que el después del parcial significa realizar un decurso de la experiencia.
Ya en el mismísimo momento en el que uno es calificado a través de una hoja de papel los nervios nos juegan una mala pasada: estamos en la dicotomía de intentar concentrarnos en la consigna y por el otro lado evadir, despejar de la conciencia cualquier idea que no concierne al parcial. Y en esos momentos... podemos retrotraernos a cualquier situación que nos haya hecho reír a carcajadas ( con lo cual estaremos expresando algunos sonidos guturales efecto de esa evocación) o quizá citar circunstancias nimias (el artículo que te olvidaste de comprar en el supermercado, el vuelto mal dado del quiosco, la comida que dejaste fuera de la heladera)... TODO es motivo para llevarte a algún lugar lejos del aula en donde estás a punto de definir realmente si los tres meses que comprendieron la materia, dieron sus frutos.
Cuando terminas de dejar la vida y la mitad de la tinta de la lapicera en esas hojas (A4, hojas de cuaderno, hojas de un block que encontraste en la oficina, hojas membretadas de algún centro odontológico que te regaló ese anotador cuando estabas preocupado por el conducto que te iban a practicar... ) salís y respiras... No sé si profundo, solamente respiras porque las últimas dos horas fueron tan intensas que en una de esas, ese colorcito cianótico que tenes ahora es porque te olvidaste de hacer una de las funciones básicas para sobrevivir: respirar.
Intentas no hacer más referencia al examen. ¿Para qué? Ya rendiste. Ya ostentaste todo lo que podrías haber hecho a favor tuyo y queres de una vez por todas disolver las nociones básicas de "Comportamiento del Consumidor" o aquellos párrafos sobre "Individualismo metodológico" que tanto, tanto, tanto te costó decodificar.
Peeeeeeero... las entidades que hacen las veces de compañeros de cursada y los alumnos del turno posterior que llevados por las ansias irrefrenadas de descargar toda tensión llegan antes de su horario correspondiente, empiezan a comentar puntos inconclusos, posibles respuestas, soluciones fallidas y aciertos indiscutidos. Claramente, te alejas. Es eso o sufrir un aneurisma.... y no llevas el carnet de la Obra Social con vos (Digo, vas a un examen... no tendrías que tenerlo... ¿O si?)
Días posteriores o incluso horas más tarde, comienza la pesquisa.
¿Cómo te fue?
¿Rendiste bien?
¿Cómo anduvo el parcial?
Hay algo en el interior del Estudiante que en ESTE momento preciso, empieza a hacer ruido: No sabemos si es el desprendimiento de algún nervio que está haciendo corto con otra cosa dentro del organismo; si es una pelotita de bronca que arremete contra las paredes de nuestro cráneo o si por el contrario, son los pensamientos que intentan susurrarnos las palabras "Subversión" "Violencia" y "Guerrilla".
De cualquier manera... ¿Cómo saber si nos ha ido bien si tenemos un pequeña fuerza centrífuga dentro nuestro? ¿Cómo responder #Cómo anduvo el parcial# si las preguntas no son lo que se cuestiona sino nuestras respuestas?
Acaso ¿Uno sabe cómo van a salir los resultados de Laboratorio a posteriori uno los realiza? NO SEÑORES.
¿Uno puede prevér cómo estará el tránsito antes de salir del hogar? Ehhmm... bueno, esto puede ser que sí lo sepamos. Pero acá, el caso es que NO podemos guiarnos por la mal llamada intuición. NO HAY nada orgánico que determine el buen o el mal devenir de nuestro entendiendimento puesto a prueba. La especulación es sobre lo único que podemos guiarnos.
Tenemos -cierto es- respuestas en la punta de la lengua que dejan contento al otro, pero que si las analizamos tomamos cuenta que están carentes de palabra: no dicen absolutamente nada.
¿Cuáles son? Acá unos ejemplos.
"Respondí todo" " Contesté la mayoría de las preguntas"
"Ya pasó todo"
"Por lo menos lo entregué"
Así que en un futuro, yo sugeriría a todos los individuos cuya función es intentar comprendernos, sostenernos y acompañarnos en este arduo camino hacia la construcción del conocimiento que no alimenten nuestras dudas, no potencien nuestra inseguridad y no contribuyan al aumento indiscriminado de hesitaciones transitorias que desarrollan y enaltecen los nervios de los cuales somos dueños durante los 4,5 o 6 años que dura la formación.
Atte.