Vacaciones... ¡Qué linda época! Descansamos de la cursada...
podemos utilizar el tiempo libre en lo que nos plazca... Pero, quiso la
genética y/o las leyes de la reproducción, que los niñitos inunden la ciudad.
A toda hora, un río de infantes, adolescentes, pre pubers, y casi
adultos anegan las calles de Buenos Aires. (Y calculo que el interior también,
pero yo resido en Pcia. de Buenos Aires y franqueo varios barrios porteños
durante el día)
La situación no sería tan desmedida si sólo coparan las arterias
de la ciudad, pero los medios de transporte también están siendo atormentados.
Los colectivos se transforman en micros escolares en donde es
imposibles, madres, cederles el asiento a todos los impúberes que
recorren largos trayectos (Mentira idílica que el recorrido termina en los shopping o en paradas que incluyen actividades recreativas. Las más de las veces, el itinerario inicia en la cabecera de la línea de colectivos hasta su final. Pareciera que ésa es la salida)
Uno debe sortear diferentes obstáculos en la calle: manteros, deshechos caninos, piedras… Y en este lapso, también niños. Los más pequeños son arrastrados por sus progenitores los cuales en el afán de ganar terreno, remolcan a sus hijos en contra de su voluntad. Ordinariamente, las criaturas no tienen noción del destino de la caminara. Están sometidos a la voluntad de sus padres que... tampoco saben hacia dónde se dirigen.
Uno debe sortear diferentes obstáculos en la calle: manteros, deshechos caninos, piedras… Y en este lapso, también niños. Los más pequeños son arrastrados por sus progenitores los cuales en el afán de ganar terreno, remolcan a sus hijos en contra de su voluntad. Ordinariamente, las criaturas no tienen noción del destino de la caminara. Están sometidos a la voluntad de sus padres que... tampoco saben hacia dónde se dirigen.
Hay comercios claves que es preferible evitar. Los quioscos
encabezan la lista puesto que los gurrumines suplican deliberadamente el
consumo de cualquier elemento con envoltorio brillante, opaco; bebidas
energizantes, jugos de fruta, gaseosas, tabaco, chocolates. Cualquier
componente de las góndolas que forman parte del comercio son buena elección.
Los cines no forman una opción loable durante los 15 días en los
que se les otorga libertad condicional a los jóvenes. No sólo por las
inhóspitas condiciones en las que se genera la columna humana hacia la entrada
de la sala, sino por el detrimento de las películas que se exponen en cartel
(adolescentes amenazando una guerra hormonal; dibujos cada vez con más
semejanza a los humanos y afines).
Hasta las guardias de los Htales. parecieran estar saturadas.
Asumo será la exposición de los niñitos frente a la vida misma que hace que
exterioricen erupciones que en tu vida vas a volver a ver, manifestaciones de
signos que aúnan enfermedades que existieron en el Mediterráneo y hasta
alergias por la polinización del año pasado.
Dejemos de lado los accidentes naturales, las catástrofes
orgánicas y alguno que otro hecho fáctico que pueda llegar a alterar el
desenlace de este período vacacional y labrar perturbaciones en la mente de los
pequeños. Doy fe de un accidente en el Circo X (Se resguarda la integridad de
la empresa en cuestión. Bueno, bueno... no me acuerdo), donde he sigo testigo
de la partida de este mundo carnal de un trapecista y en otra ocasión, en el
mismo contexto, ví el pavimento muy de cerca lesionándome gravemente ante la
codicia de mi madre de no perdernos el espectáculo una vez hubo retomado
actividad luego de una breve interrupción. Anécdota que no es tema de este
escrito, claramente.
Toda actividad es buena para incorporar a la cotidianeidad a los
hijos, primos, nieto, sobrinos y cualquier otro vínculo afectivo que tenga como
protagonista a futuros adultos. Vemos chicos correteando en las oficinas, en
los laboratorios, en las compañías de seguros -y comercios adheridos-. Y quiero
imaginar que los personajes que circulan por las peatonales encarnando muñecos
a escala, están protagonizados por adultos. Quiero imaginar...
Esto nunca falla. Te firmo una orden para delegar mis facultades
como ciudadano (Art.53 Código Civil) si no fuera así. Lisa y llanamente es
cuestión de observación.
Después de estas peculiares pero no por menos interesantes
observaciones, estoy en condiciones de poder amalgamar el presente, a las
razones que dieron origen a Copyright
Peluca ®. (Ver publicación anterior)
Pese a todo... ¡Que vivan los niños!
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