sábado, 7 de julio de 2012

Copyright Peluca®‏

El siguiente contenido puede dañar la moral, despertar susceptibilidades y herir nuestra amistad. 
Si ud. es no es un padre idóneo a la diferencia de opinión, si no puede cruzarse de vereda o si por el contrario reniega de los lazos de consanguinidad a pesar de arrancarse un riñon con las manos por sus hijos o practicarse cualquier tipo de ablación por los niñitos... adelante, siga leyendo.


Haaaaaaaaaaaaaarta de cotejar en forma mental las elucubraciones necesarias para intentar responder de la mejor manera que ... "No, paso." ... "Gracias, decido que no"... "Ni en pedo tengo hijos"... He aquí algunas de las consideraciones ipso facto recabadas en los años que llevo con esta negativa ( y para aquellos que piensan que estas ideas rígidas se flexibilizarán una vez encuentra al futuro instaurador de la ley... les cuento que he pasado por estadíos en los cuales quise tener un clan compuesto por 4 pibes, después pasé a los gemelos para más tarde, entender que iba a poder solo con uno. La maravillosa herramienta llamada ·razon· me permitió aprehender todo lo que he estado viviendo en estos últimos 5 años, en compañia de amigas, hermanitas y alguno que otro infante que he conocido para decantar en el fallo antes expuesto. Clasificaré las causas por las cuales dictaminé que mi peluca, no deje descendencia.

* Factores biológicos.
Es de público conocimiento que la situación hormonal de las féminas que deciden transitar el mundo de la maternidad, sufre alteraciones que las más de las veces se estacan en picos altísimos de revoluciones que atañen a la personalidad, humor y otras yerbas ocasionando la persistencia de -incluso- acciones violentas a posteriori traen al mundo a los pibes. Los arranques de ira pueden durar hasta 18 años, pasando por la infancia del niño, la pre adolescencia, la adolescencia propiamente dicha y los pequeños atisbos de adultez. 
Comentario: No tengo ganas de incrementar mi verborragia, potenciar la ansiedad y favorecer aquellos arrebatos de ira que a veces me invaden.

* Factores culturales.
Los niños merecen conocer el mundo... del cine, del teatro, del circo y alguno que otro evento cultural para insertarlos en un ambiente  que propicie herramientas básicas para su defensa ante la (hostil) sociedad. 
Comentario: No me gustan los circos ( me rompí la nariz cuando me llevaron a ver "El circo Rodas"; En otro momento, tuve que ser testigo de la partida de este mundo carnal de un trapecista). Nunca más quiero pisar un teatro para "disfrutar" de un grupo de adolescentes que se muestran livianos de ropa y articulan penas de amor en sus canciones ... ¡PENAS DE AMOR! Estamos hablando de 40kg de masa corpórea expresando sentimientos que sabemos NO entienden pero que "desde que te fuiste he perdido todo" o "ya no sé quién soy sin tu amor". Les recomendaría beber "Sprite" o "Pasos de los toros (Pomelo) y cortar con tanta dulzura.

* Factores personales.
He resuelto manejar mi propia vida. Disponer de la cantidad de horas de sueño de acuerdo a mis obligaciones, y mis ganas o no de desvelarme. No adhiero a pasar meses sin dormir, años intentando recuperar esa libertad que se boicotea en el mismo momento en el que el médico anuncia: "Nació sanit@. 4.350kg".
No tengo ganas de hacer un tour por las guardias de los hospitales intentamos teorizar los síntomas que vienen manifestándose durante la ultima semana, sin poder NOMBRAR el malestar. (¿Qué es eso de ·La 5ta. enfermedad·? ¿Acaso hubo varias anteriores? ¿Cómo saber la diferencia entre la primera enfermedad y la segunda? ¿Cuándo termina una y empieza la otra? Poco serio señores.)
Tampoco sería feliz en los cumpleaños, teniendo que sobrellevar los actos infantiles que incluyen. A saber: payasos, mimos, títeres.
No puedo resistir esa pasión negativa irrefrenable al estar en presencia de gente que se maquilla, se coloca zapatos 15 números más grandes que su pie; gente que para llamar la atención tiene que utilizar un sombrero en cono o por el contrario, no pronunciar palabra alguna pero que sin embargo se comunican... y desde este lado, uno intenta establecer una dicotomía para augurar o presentir si el gesto que está realizando corresponde a un escalador de montaña o está sufriendo un shock anafiláctico.

Entiendo que las palabras "mamá", "te quiero" y otras con tinte afectivo, sopesan las adversidades y avatares anteriormente descriptas.
Me quedo con la idea de saber que adoro los hijos ajenos; amo a esos pequeñines que saben arrancaron una sonrisa cuando no tenemos un buen día. Delego esas facultades en entidades bien preparadas, o predispuestas para la misión.
¡Confío en uds chicas! 

El presente informe fue realizado en unión de las siguiente Asociaciones Infantojuveniles: "Va por los pibes" y "Con los chicos no".


Sent to my BlackBerry --- desde algun lugar cerca del Hospital Materno Infantil.

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