Iba a empezar el escrito verbalizando profesiones
médicas positivas... pero no encontré ninguna.
Me preguntaba el origen de
las carreras sobre quienes portan la matrícula y por el contrario, cómo es
percibida la actividad desde este lado: sea del consultante o paciente.
Veamos un ejemplo.
Odontólogos: medicos encargados de escarbar dientes,
manosear encías... Curiosean adentro de nuestra cavidad bucal. En el mejor de
los casos dejan una leve impronta en la boca (mal llamada "comedor").
Y en el peor, aceptaremos de forma involuntaria un incómodo bruxismo.
Hay que tener mucha vocación para tentarse casi a diario para idolatrar a personajes tales como Aristóteles quien ha escrito por ejemplo, procedimientos de esterilización usando alambre caliente para tratar las enfermedades de los dientes y los tejidos orales. Qué suerte que la medicina ha prosperado con el correr de los años..
Hay que tener mucha vocación para tentarse casi a diario para idolatrar a personajes tales como Aristóteles quien ha escrito por ejemplo, procedimientos de esterilización usando alambre caliente para tratar las enfermedades de los dientes y los tejidos orales. Qué suerte que la medicina ha prosperado con el correr de los años..
Cuánto incentivo deben
tener los eruditos en dermatología para presenciar toda clase de
enfermedades asociadas a la piel (entre otras cosas). Me pregunto cómo sopesan
el momento de observar malformaciones congénitas de la piel como por ejemplo
Ictiosis (enfermedad genética que provoca que la piel se vuelva seca y escamosa
como la de un pez), o cualquier otra presencia de ampollas, úlceras,
discromías ( alteraciones fisiológicas o patológicas del color normal de la
piel). ¡Estos profesionales son los que necesitamos!
Estoy pensando también en los "expuestos" traumatólogos quienes son fieles testigos de los desarreglos óseos y lesiones del aparato motor. Son los encargados de colocarnos las cosas en su respectivo lugar. ¡Gracias por el peritaje! ¡Gracias por irradiarnos para obtener un diagnóstico más certero, por interpretar aquellas imágenes obtenidas por rayos gamma ( o X) en donde el ojo común con el juicio valorativo comprometido, sólo puede ver un juego de luces monocromáticas y hasta figuras graciosas (tal como los niños buscan garabatos en las nubes).
No podemos ser menos agradecidos a los a los intrépidos pedicuros. Se llevan la peor parte a mi entender. Quién sabe con lo que se van a encontrar allá abajo... hay quienes desestiman sus extremidades descuidando de manera traicionera aquella estructura anexa de la piel compuesta en su mayoría, por células muertas. Sí chicos... hablo de las uñas. Personas que suelen mancharlas con tonalidades en composé con la vestimenta, personas que prefieren dejarlas al natural. Los capacitados lidian en pos de la higiene de la piel y dejemos por fuera de este tema el reino fungi y su desencante micótico. Ya que estamos nombramos a los podólogos quienes abarcan afecciones del pie y tobillo con conocimientos de anatomía, farmacología, medicina general entre otras cosas. ¿Factor común entre ambas profesiones? La situación incómoda ... ese momento en el que vemos entrar a un pulcro abogado, un arquitecto o por qué no, un florista y al descubrir la parte del cuerpo en cuestión... Bueno... ¿¡Algo pasó ahí, no?! Claro... por eso te van a ver!
Siguiendo con el recorrido, aparecen los gastroenterólogos con sus endoscopías, sus estudios en High Definicion y otras cuestiones que dejan al descubierto (literal) nuestro interior: tuberias de hasta dos metros como son los intestinos, pacientes con disfagia (problemas para comer) o regurgitación (Sí señores... a TODOS nos pasó) son algunas de las cosas que afrontan los clínicos. Gracias a ellos un dolor de panza, un cólico o un espasmo esofágicos son minimizados después de pasar por el consultorio. Bendito seas Biorgan AP; Taural y Gastridin E.
Cerrando este artículo y con la noción de dejar excluidos otras tantas ramas de la medicina que nos resultaría harto interesante encontrar la génesis de esa afición (infectólogos; nefrólogos, y cirujanos -probablemente ahondaremos en futuras ediciones sobre esto último familiarizándonos ya en épocas de la Antiguedad a tareas realizadas a base de sangría-), citaremos a los médicos clínicos... especialmente aquellos que se encuentran en las guardias de Hospitales y Clínicas, con un talante de seguridad y conocimiento sólido pero aventurados en la salubridad y sanación del cuerpo humano. Dicotomía con los personajes de bata blanca que atienden con turnos programados donde la persona tiene una molestia o dolencia que no compromete su vida. Aquellos que ingresan en calidad de Urgencia pueden presentar una flecha clavada en el bazo, infecciones bacterianas, quemaduras graves, convulsiones y claramente el simple, llano y hasta molesto dolor de garganta, oído o cabeza. Historiales clínicos que la televisión ha sabido recabar y elaborar documentales debidamente seleccionados emitidos por Discovery Channel, Discovery Health y señales varias que intentan desmitificar la inaccesabilidad al sistema a traves de la exposición de patologías o cuadros clínicos que no quisiéramos ni si quiera imaginar en el sueño REM que nos invade todas las noches.
Como vemos, la lista es larga... y ... alguien tiene que hacer el trabajo que al resto no le gusta. Qué bueno saber que contamos con especímenes (raros) que adhieren de manera íntegra a estas singularidades, desligándonos de toda responsabilidad para tomar cartas en el asunto al elegir profesiones que nos gustan ver sólo a traves de la pantalla y que nos damos cuenta que estamos mUY mimetizadas cuando empezamos a ver a los personajes en la calle, en el colectivo y ... bueno, son cosas que pasan.
En fin, doy por consumado el tema con la esperanza que ahora elijamos a conciencia la especialización médica a la cual vamos a consultar. El presente sólo ha sido una forma informativa, despreocupada y considerada de exponer mi visión sobre el asunto.
Cualquier parecido con la realidad, cualquier sintomatología análoga o cualquier susceptibilidad herida, es fruto de mi imaginación.
Mazel tov.
Estoy pensando también en los "expuestos" traumatólogos quienes son fieles testigos de los desarreglos óseos y lesiones del aparato motor. Son los encargados de colocarnos las cosas en su respectivo lugar. ¡Gracias por el peritaje! ¡Gracias por irradiarnos para obtener un diagnóstico más certero, por interpretar aquellas imágenes obtenidas por rayos gamma ( o X) en donde el ojo común con el juicio valorativo comprometido, sólo puede ver un juego de luces monocromáticas y hasta figuras graciosas (tal como los niños buscan garabatos en las nubes).
No podemos ser menos agradecidos a los a los intrépidos pedicuros. Se llevan la peor parte a mi entender. Quién sabe con lo que se van a encontrar allá abajo... hay quienes desestiman sus extremidades descuidando de manera traicionera aquella estructura anexa de la piel compuesta en su mayoría, por células muertas. Sí chicos... hablo de las uñas. Personas que suelen mancharlas con tonalidades en composé con la vestimenta, personas que prefieren dejarlas al natural. Los capacitados lidian en pos de la higiene de la piel y dejemos por fuera de este tema el reino fungi y su desencante micótico. Ya que estamos nombramos a los podólogos quienes abarcan afecciones del pie y tobillo con conocimientos de anatomía, farmacología, medicina general entre otras cosas. ¿Factor común entre ambas profesiones? La situación incómoda ... ese momento en el que vemos entrar a un pulcro abogado, un arquitecto o por qué no, un florista y al descubrir la parte del cuerpo en cuestión... Bueno... ¿¡Algo pasó ahí, no?! Claro... por eso te van a ver!
Siguiendo con el recorrido, aparecen los gastroenterólogos con sus endoscopías, sus estudios en High Definicion y otras cuestiones que dejan al descubierto (literal) nuestro interior: tuberias de hasta dos metros como son los intestinos, pacientes con disfagia (problemas para comer) o regurgitación (Sí señores... a TODOS nos pasó) son algunas de las cosas que afrontan los clínicos. Gracias a ellos un dolor de panza, un cólico o un espasmo esofágicos son minimizados después de pasar por el consultorio. Bendito seas Biorgan AP; Taural y Gastridin E.
Cerrando este artículo y con la noción de dejar excluidos otras tantas ramas de la medicina que nos resultaría harto interesante encontrar la génesis de esa afición (infectólogos; nefrólogos, y cirujanos -probablemente ahondaremos en futuras ediciones sobre esto último familiarizándonos ya en épocas de la Antiguedad a tareas realizadas a base de sangría-), citaremos a los médicos clínicos... especialmente aquellos que se encuentran en las guardias de Hospitales y Clínicas, con un talante de seguridad y conocimiento sólido pero aventurados en la salubridad y sanación del cuerpo humano. Dicotomía con los personajes de bata blanca que atienden con turnos programados donde la persona tiene una molestia o dolencia que no compromete su vida. Aquellos que ingresan en calidad de Urgencia pueden presentar una flecha clavada en el bazo, infecciones bacterianas, quemaduras graves, convulsiones y claramente el simple, llano y hasta molesto dolor de garganta, oído o cabeza. Historiales clínicos que la televisión ha sabido recabar y elaborar documentales debidamente seleccionados emitidos por Discovery Channel, Discovery Health y señales varias que intentan desmitificar la inaccesabilidad al sistema a traves de la exposición de patologías o cuadros clínicos que no quisiéramos ni si quiera imaginar en el sueño REM que nos invade todas las noches.
Como vemos, la lista es larga... y ... alguien tiene que hacer el trabajo que al resto no le gusta. Qué bueno saber que contamos con especímenes (raros) que adhieren de manera íntegra a estas singularidades, desligándonos de toda responsabilidad para tomar cartas en el asunto al elegir profesiones que nos gustan ver sólo a traves de la pantalla y que nos damos cuenta que estamos mUY mimetizadas cuando empezamos a ver a los personajes en la calle, en el colectivo y ... bueno, son cosas que pasan.
En fin, doy por consumado el tema con la esperanza que ahora elijamos a conciencia la especialización médica a la cual vamos a consultar. El presente sólo ha sido una forma informativa, despreocupada y considerada de exponer mi visión sobre el asunto.
Cualquier parecido con la realidad, cualquier sintomatología análoga o cualquier susceptibilidad herida, es fruto de mi imaginación.
Mazel tov.
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