martes, 31 de diciembre de 2013

Lorca (no es Fede)



El horno, ese instrumento con el que algunas se pelean como si de hinchadas de diferentes clubes se tratara, es un dispositivo cerrado, sellado y compacto que emana un calor de la puta madre que lo parió.
Temperaturas elevadísimas que te permiten y facilitan cocinar un buen pollo, un pedazo de lomo, una tarta y que también te llevan al fracaso cuando olvidaste bajar la perillita o cuando se te arrebató la torta.
Sin embargo otras fuentes de calor son necesarias como ser las fogatas que se practican al aire libre cuando vas a algún campamento de niño, adolescente o de adulto. Y también cuando nos levanta fiebre, padecemos los avatares de la temperatura.
Estos son ejemplos del contacto que tenemos con estos productos liberadores de energía.
Y hoy por hoy, días en los que siento incendiarse mi interior (y nada tiene que ver la acidez estomacal) me puse a pensar estrategias para paliar estas temperaturas inmundas.
Cierto es, que hay planes de evacuación para incendios, terremotos, tsunamis, tornados y cualquier otra catástrofe de la naturaleza que en pos de prever su aparición, incluso, se han diseñado dispositivos que llevan la gracia de un personaje del mago de Hoz (ver "Dorothy" en la película "Tornado").
Entonces, se me ocurrió como salida suprema, extrema pero curativa, la visita premeditada al supermercado. No a cualquiera sector. En estos días es conveniente pasearse por el sector de los lácteos, ésos en los que las heladeras producen escarchas y la olvidada piel de pollo. Rocky entrenaba en un frigorífico según me enteré hoy, así que no veo por qué no poder disfrutar de las grandes marcas que si bien otorgan descuentos a través del revestimiento de la sobrefijación de precios, también pueden brindar esto a expensas de ellos.
Recientemente se ha visto también a personas en situación de calle, transeúntes y oficinistas, pegarse un chapuzón en alguna de las fuentes que adornan nuestra bella ciudad. Tengo cierto recelo frente a eso porque generalmente contienen en su interior algún dispositivo eléctrico con el objetivo de iluminar Buenos Aires una vez caiga el sol. El nivel de riesgo de quedar como una achura, con el tejido cutáneo similar a una pasa de uva (las rubias o las morochas) es muy alta. Como también lo es encontrar moneditas de cincuenta centavos, o de veinticinco (dependiendo del día del mes en que nos encontremos) que algunos boluditos tiran intentando pedir deseos que ya fueron evadidos por Dios, San Expedito y alguna otra cosa impalpable que se ha desentendido de semejante pelotudez.
Yo creo que en contra de la enseñanza que nuestras madres nos han sabido transmitir, deberíamos tener el permitido de abrir el freezer unos quince segundos por hora para poder aspirar esa cantidad de hielo de manera asquerosa y sin tapujos. Porque el sentimiento que te invade cuando el agua congelada toma contacto con las mucosas... es la misma sensación del gol que gritas después de ver la mejor chilena del mundo. Extraordinarios son los segundos que dura eso... aunque después se venga la cagada a pedos de algún adulto que circunda por ahí o el arremeter del superyo.
Otra plan B que se manifiesta AO VIVO es la posibilidad de abastecerse de rolitos o hielo seco. Generalmente esto último se utiliza en eventos donde adquieren formas celestiales, mitológicas e ilegítimas para ornamentar la reunión. No sé si tuvieron el agrado de estar en contacto con él, pero el hielo seco es un tanto pegote... es como comer el helado ”torpedo” cuando recién lo sacas del envoltorio... hay una especie de baba que te lleva a evaluar si lo vas a tirar o te lo clavas de una. Y en la mayoría de las veces, hacés lo segundo. Pero bueno, cuando ya lo descubriste, el helado está revestido de una fina película blanca que si la miras... expulsa humo. Creo que es hielo seco y si no lo es, vamos a hacer como sí, porque es mi ejemplo en esta nota y no se me ocurre otra.

Y bueno... de este lado del trópico la cosa está más o menos. Tendríamos que considerar la adquisición de artefactos que saturan los voltios diarios, que revientan la térmica pero que aún así, cuando funcionan en condiciones óptimas, sentimos la más llana y placentera sensación de bienestar... y ahí, aparece el reflejo pilomotor haciendo lo suyo. “Y pasan los días... pasan las horas” y llega nuevamente el cambio de estación a otoño, a invierno y nos volveremos a quejar. Porque el ser humano no se conforma con lo uno ni con lo otro. Algunos primates sienten esa necesidad casi cuajante de queja constante e infantil frente a algo que está, que no está, que existe o que está siendo fingido. Por estas cuestiones es que se han guionado y dirigido películas del estilo de “¿Quién dijo que es fácil?” o “No sos vos, soy yo”.
Nada nos viene bien, nada nos conforma y nada personal (Soda Stéreo dixit)

lunes, 30 de diciembre de 2013

Llegó la alegría



Hoy me gustaría hablar y exponer qué pienso de los pelotudos que a través de las canciones (mal llamadas "singles") intentan demostrar su fracaso, penas de amor, desvaríos logrados luego de un abandono y alguno que otro estado sentimental que dan ganas de sacarle el intestino, doblado.
Quisiera centrar la atención en este boludazo de Iván Noble que me ha tocado de cerca escuchar hace unos meses y ahora mismo estoy padeciendo su "mujerciego" para poder solventar las justificaciones necesarias que preciso para hacerlo pelota frente al resto de los humanos que intentamos guiar nuestra vida bajo el duro metal, el rock independiente o under y el grunge que tan bien nos ha hecho, nos hace y nos va a seguir haciendo.
Este infeliz está siempre a la deriva... muerde banquina y se va al pasto. Hay una fina línea entre el relajo y la pelotudez. Bueno, este tipo la cruzó corriendo. De una. Así nomás... en pelotas.
No sé si estaba o está en pareja con una mina del clan de los Ortega (misma familia que creo, consiguió rehabilitar a Charly García de algunas de las tantas recaídas que tuvo al ser cómplice voluntario de su adicción a todo lo que entre en la nariz) Como sea... sea su pareja o ex, parte de los Ortega o de otra familia, imagino que tiene que haber hecho un esfuerzo sobre humano para tenerlo arriba o abajo... imaginate que estás ahí, en plena escena y te canta "Oxidado" o algo peor.. "Olivia"... no, no, no... este tipo te enfría de una y te sale nata.

Quizá haya otros. Seguramente existan personajes depresivos sin una puta idea sobre qué hacer con el futuro que intentan proyectar y delinear pero... somos nosotros los que nos cruzamos con este género (y no hablo del masculino en este caso, sino del género musical que intentan sostener). Realmente yo no sé qué hacer con tanta pelotudez.
Hay una canción muy particular cuyo título reza "Otro vaso y me voy"... ¡¡¿¿De qué estamos hablando??!! Llevatelo puesto, infeliz... no te tomes nada y andate a la mierda, chabon... No lo dilates más, gil.
Yo no sé si están esperando que uno los frene... porque yo no lo haría. Es más, le habilitaría la salida...

"Lagrimas de carbernet" es otra de las infames letras que habrá escrito colgado de las pelotas, sino no entiendo cuánto dolor deja entrevér ahí mismo... Ahora... cagar una cepa de vino con una canción así... hay que ser muy hijo de puta. Muuuuuy hijo de puta. "La melancolía desgraciada nos envuelve en su abrigo de escarcha"... sin palabras. Sin palabras.

Si me tomo el tiempo es porque considero necesaria la extirpación de algún segmento vital del cuerpo de este tipo. De una, sin ningún tipo de paliativo. No merece seguir con todos los órganos completos después de perjudicarnos así. Porque no solamente las escuchamos de causalidad en algún medio de transporte en un celular de alguna fémina adolescente o una treintañera melancólica, sino que los malvivientes que siguen a rajatabla los consejos o interpretan las letras de este energúmeno, después nos cagan la vida a nosotras.
Yo recontra cagaría a tiros a Ivan Noble, a la discográfica y a los músicos o a la consola que hizo de soporte musical.

En la próxima edición voy a detenerme en otros de las bandas que tiran para abajo con una fuerza que supera a la de la gravedad: Guasones.
Qué paradójico... porque ese personaje interpretado de manera magnífica por el recordado y ya ingresado en el sueño eterno de Heath Ledge, tiene una sonrisa de oreja a oreja. Quiebra su rostro la felicidad... en cambio, este grupo te dan ganas de bajarte el cargador de una .22 de tan sólo leer uno de los álbumes nomenclados: "Parque de depresiones".

Que tengas linda tarde

Médicos



Tal como los vendedores ambulantes de blancos que nos ofrecen toallones, toallas, más largos, más cortos, con mayor o menor grado de absorción... tenemos esta vasta matriz en las mujeres. Y no sólo en cualquier mujer que podría pasar fin de semanas enteros en comercios aplicándose calor o frío en el cabello o por el contrario, espacios cerrados preferentemente en hoteles, inundados de vapor, acompañadas de personas que estrujan su mano en nuestro lumbago, etc.
Pero, si hay variedad de letras en el word, si existen la pluralidad de quesos, colores primarios y si estamos aptos de elegir entre cinco o seis canales de aire, porqué no habría de verificar las múltiples adultas que incurren en las especialidades médicas. Porque nos acompañan a lo largo de nuestra vida, desde el momento mismo de la concepción hasta el alumbramiento también llamado acto de parir, dónde no sólo el especialista en partes bajas es nuestro acompañante, sino que hay que depurar una lista de profesionales que incluyen obstetra, anestesista, partera y afines.
Otro grupo en donde recae su fijación en lo oral, intentará sacar una cinta vip en el consultorio del odontológico para arreglar un premolar, instalar un gancho sujetador entre la segunda y tercer muela; extirpar aquella del juicio; realizar una limpieza a fondo de las piezas dentales porque te quedaste pensando en esa publicidad en la cual un grupo de periodistas ingresan de manera disruptiva en el baño de ese sujeto hostigándolo al cepillado frecuente de su dentadura.
Reservemos un lugar para aquellas que ante la impronta de estar cerca de la mediana edad, incluso faltando cerca de una década pero ante la premisa que oportunamente escucharon desde chicas "mejor prevenir que curar" o " mejor el remedio que la enfermedad" y la última versión - y bastante contradictoria con las anteriores- "lo mejor está por venir"... sacan turnos desmedidos con el reumatólogo, traumatólogo, médico clínico (y acá quisiera citar la expresión: médico de cabecera. Tengo la imagen difusa gracias al cielo, de un señor alto, pelado y con olor a eucaliptus emanando de toda su esencia, quien fuera el especialista de mi abuelita. Ibamos en el intervalo entre novela y novela siendo arrastrada quien suscribe, por las calles del barrio que me vio crecer, irme, regresar y volver a volar (Como Patricia Sosa) para llegar a tiempo. Porque en esa época, los turnos eran a horario. Ahora llegas ya con una demora de treinta y cinco minutos, y dependiendo la singularidad de la especialización veremos dilatado el encuentro por partos inesperados, accidentes automovilístico, alteraciones mentales que requieran la viva presencia del experto, etcétera, etcétera, etcétera.
Decía entonces que frente al anhelo de llegar lo mejor posible a la cresta de la ola para después bajar de manera vertiginosa bajo la acción exclusiva del campo gravitatorio, solicitamos y exigimos placas panorámicas. Sentimos una necesidad casi incontenible de exponernos a los rayos x en el rostro, torso, espalda, cintura, piernas, tórax y si nos queda tiempo también vamos al gastroenterólogo pero por una afección presente y real debido al malestar que nos ocasionó lo anteriormente descripto.
Claro que en todo esto nos olvidamos de la tan citada y eludible frase Carpe Diem. Corolario de “La sociedad de los poetas muertos”, otra de las tantas películas que me vieron crecer, grabada en VHS que nunca pudo superar la trasmutación a DVD.

Carta a papá noel



Querido, mentiroso y solicitado Papá noel

Yo me pregunto -en el caso que realmente existas- si estás caliente conmigo o empezaste como el orto el año. Porque regalitos no me dejaste, pero zoretitos en el camino sí.
Y si no existis, soy tremendamente boluda escribiéndole a alguien que es leyenda (como la película de Will Smith. ¿Sabías que el título es en homenaje a un disco de Bob Marley? Bueno, yo no lo sabía. La película me parece una mierda; el contenido me parece una mierda. Bob Marley me parece una mierda y la analogía... ¿adiviná? Me parece una mierda).
Estuve pensando qué quiero para este año. Difícil eh...
Viste que cuando sos pibe, pedís generalmente cosas que sabes que vas a usar en el verano mientras no vayas al colegio: una bici con rueditas, patines, la play (yo te pediría la x- box a esta altura). Sino pedís juguetes.... los últimos que viste en la tele. Porque para (des)conocimiento de muchos, los pibes tienen un ordenamiento cronológico. Si vos le preguntas "A ó B"... siempre responden B. (O la mayoría de las veces según investigaciones pelotudas como el comentario que te acabo de contar, en manos de Gessell y Piaget).
Pero bueno... yo ya estoy crecidita. Pero eso no quita que no pueda elaborar al menos, esta carta con tanta dedicación... tanto ahinco (linda palabra).
Viajar no te voy a pedir... porque la verdad tendrías que generar las condiciones para que eso pase. Y yo ya viajé bastante.
Que me vaya bien en los estudios... no. Primero porque ya me recibí y después porque eso está destinado a Dios. Uno se encomienda a él en los casos en el que solicita intervención divina porque te racaste el hoyo a dos manos y después tenés EL cagazo a que te bochen. Pero "uno" no soy yo... y yo no creo en Dios. Así que prefiero estudiar.
Después... no sé... ¿Qué más te puedo pedir?. Ya te nombré la x -box recién... pero eso podría comprarlo.
Ah sí! Mirá qué bueno... Se me ocurrió de repente esto que te voy a contar. Es una cosa muy útil que ahora que te escribo, me doy cuenta que usé mucho este año y bueno... se gastó. Así que prestá atención porque seguramente las necesite el año que viene sí o sí.
Considerando todo lo que ocurrió en estos meses, te voy a pedir dos cosas... DOS PELOTAS lo suficientemente grandes para reemplazar las que me rompieron estos forros de mierda. Para intentar no volver a cruzarme con tanto loco que anda suelto por ahí. Porque si existieran a mí no me afecta, pero tengo la fastídica atracción hacia pedazos de masa amorfa, encarnados en tipos de diferente edad que fastidian y  pasean como se pasean a los apuntes cuando no queres estudiar porque sos un cagón de mierda; cuando paseas al perro a las tres de la matina porque te da verguenza que te vean en pleno barrio de Palermo con un caniche toy... ¡aguantátela! Y sino, que se te frunza algo cuando te descubran con el perro de mierda que te compraste. Porque eso es lo peor de todo... te lo compraste. Gil.
Y te pasean como cuando te paseas por el supermercado buscando algo... una idea sobré qué cocinar; la esperanza que advengan las ganas o deseos de comer algo que no sabés ( de la misma manera que abris la heladera al pedo cuando se te ocurre "qué puedo comer"... y la abris, la cerras y la volves a abrir porque te diste cuenta que lo hiciste sin mirar. Dejame de joder.. Prestá atención, carajo).
Bueno... Creo que se entendió la idea que estoy asqueada que estropeen la tranquilidad de cualquiera para una única aparición y después... chau... la nada misma (la misma "nada" que en "La historia sin fin". NUNCA se la vio, se la vé ni se la va a ver)
¿Viste que escribí un libro? Bueno, si no lo viste... te cuento que en una de las notas hay quien sugiere a un tipo que se haga un análisis de masculinidad.
Yo creo que eso es lo que voy a hacer... les sugeriría se tomen la temperatura para que vean el estado de calentura al que llega una mina cuando las hacen perder tiempo, cuando son indecisos, cuando no concretan, cuando no responden o cuando contestas gansadas que mejor decis "andá chabon, andá a poner una reventada coma y después hablamos. Infeliz"... no podes ni siquiera entender la forrada que se están mandando porque escriben como el orto.
Entonces... te pido por favor que me devuelvas las pelotas que me rompieron... que me traigas una nuevas de latex, así si me sigo cruzando con estos clase de homínidos, por lo menos no me revientan las bolas. Se estiran sí... pero no me revientan.
Espero que por ser hombre no te hagas el desentendido desagradecido de la vida... vos vivis gracias a la mentira que nos imponen de niños... así que no sé... evalualo. Te conviene seguir rescándote once meses para hacer en una noche todo lo que no hiciste el resto del año, mantenido.
Y dejá de tener varios nombres cipayo. Acá sos Papá noel nada más, bipolar... 
Aunque ahora que lo pienso... bipolares son las pilas.
Vos sos una mentira.

Feliz navidad