sábado, 6 de octubre de 2012

(des) Trato consumista


Hoy nos convoca… bueno, me convoca aquellos negocios que han desatado una furia inusitada, rechazo hostil y cólera ya que al no poder evadirlos (por cuestiones básicas)  y lejos de auxiliar y favorecer la rápida compra, instan a la ira colectiva. Porque sé que a muchos les pasa, muchos lo sufren pero pocos son los que se detienen a conversar sobre estos hechos.
Supermercados.
Grandes marcas, minimercados o almacenes barriales. Me ponen de mal humor desde el momento en el que tengo que ingresar en el predio en la búsqueda de un chango, que con suerte lo encuentro en el estacionamiento, cuando no adentro. Tengo que fijarme y testear que tenga las cuatro ruedas en condiciones (Iba a escribir “óptimas” pero me conformo con el simple hecho que al maniobrarlo no siga la dirección contraria a la cual lo conduzco).
Las góndolas me parecen un simple hecho demostrativo de la implementación de maniobras psicológicas, sociales, marketineras y de competición para solamente captar la atención del público sin detenerse a ver si uno llega o no al artículo que se encuentra en el primer estante. Porque está ubicado allí de manera estratégica para no ser consumido, para no ser tomado y para no poder alcanzarlo.
Son totalmente inoportunas las degustaciones que uno puede ver en el salón. Las más de las veces, las personas se aglutinan alrededor de ella como si fuera noche buena y hubiera un 2x1. No se puede transitar entre medio de tanta muchedumbre. No quiero saber qué ofrecen porque siempre son quesos y no me divierten mucho los alimentos cuajados. Los padres invitan violentamente a sus hijos a catar estos alimentos cuando el único fin es volver a probar ellos mismos el producto. Las abuelas piden solidaridad para ser atendidas con prioridad como si fuera la fila de un Banco. Innecesario muchachos.
Los hipermercados están invadidos de secciones que van desde pescadería, cotillón, artículos electrónicos, indumentaria, centros de cobro rápido, ferretería y hasta calzado, en donde es insostenible recordar el mapa mental de la última visita porque en pos de alzar ese ímpetu consumista, alteran el orden de acuerdo a la temporada que estemos viviendo. Se aproxima la primavera y los elementos de jardín están en primera plana, rodeada de pinturas estableciendo un nexo casi inexorable entre el buen tiempo y el ejercicio de pintar.
Si acontece un día lluvioso, veremos al ingresar un sinfín de variedad de paraguas (de plástico, de madera, de metal, reforzados, de color, lisos, transparentes), botas de lluvia (estampadas, lisas, con taco, sin taco) y pilotos (capa, reversibles, etc.).
Conforme uno recorre las instalaciones empieza a cargar el carrito con elementos que en su vida va a consumir pero que están de oferta y no pueden dejarlos en sus lugares de origen: aceites de palma, de semilla de calabaza, de sésamo; aceitunas de la india envasadas con algún líquido raro que ya por su aspecto yo dejaría que se pudra en el estante.
El módulo de limpieza es la perdición de muchas señoras aunque no sé por qué derrochan energía entre elementos que lo único que promueven es simple y llana higiene del hogar. La mayoría de las veces eligen por color de envase, por olor de producto (y especial cuidado con testear Míster Músculo para hornos porque tengo conocimiento –y experiencia- que no debe inhalarse en espacios cerrados). Uno puede vivir en un lugar con piso de material pero si la cera para el piso tiene un aroma cautivador (¿) será un elemento más que forme parte del carrito.
Finalizando la experiencia, uno se dirige hacia el sector de cajas. Esto es lo más irritante. Claramente, una provocación a la violencia. La caja de 15 unidades rara vez es ágil porque la gente se desentiende del número máximo permitido y expone frente a la cajera 17 unidades, 18… pero casi nunca se ajustan al parámetro establecido.
Hay que tener cuidado de no involucrarse con las cajas que tienen prioridad a las embarazadas y a la tercera edad. He sido víctima de la falsa solidaridad en donde cada vez que era mi turno, aparecían de algún lado abuelos con bastón, mujeres amenazando dar a luz ahí mismo, familias enteras con infantes solicitando a todo pulmón que los carguen en brazos, al mismo tiempo que sorteaban un artículo del chango y lo abrían sin ningún tipo de pudor. Dejo exento a los niños que se acercan a este sector maniobrando coches hechos a su medida que están puestos en los supermercados para que los infantes transiten por motus propio.
Las cajeras tampoco colaboran con la -aparente- afición a estos lugares. Cuando no hay cintas transportadoras, ellas lanzan miradas acusadoras para que uno desplace los artículos al mismo tiempo que los sacamos del carro, intentamos no pisar al consumidor detrás de nosotros y pretendemos ubicar el carrito de manera tal que no nos aplaste. Llega un momento clave, al final de la compra en la que uno intenta terminar de embolsar las cosas, pagar la operación, contabilizar el vuelto y ver que nada haya quedado en la cinta, en el carro u olvidar una bolsa entre la montaña blanca que ha aparecido frente a nosotros.
Nos retiramos del lugar, con las bolsas a cuestas, cargadas como equecos porque el envío no cubre el radio en donde vivimos; porque compramos en mayoría productos refrigerados y ellos no lo llevan para no cortar la cadena de frío o porque sobre pasamos la hora de la entrega en el día y la misma será al día siguiente en el rango aleatorio de 8hs a 24hs.

Próxima nota. Perfumerías: No sé qué ven de entretenido el ingresar en un comercio atestado de aromas en donde la confluencia de todos los olores no hace sino acrecentar el dolor agudo, punzante e incómodo que aparece cerca del lagrimal, en el entre cejo, provocando malestar estomacal y no pudiendo discernir las fragancias que intentan vender con el precio de la aduana incluido.


lunes, 27 de agosto de 2012

¡Vamos campeon!




¿Por qué cuando una situación nos tensa en demasía, cuando estamos apabullados de obligaciones y las compartimos con cualquier entidad física, el otro tiene que expeler esa fatídica frase “En vos confío”… o “vos podes”.?
Esa frase es el detonante para que aquella persona que atraviesa una instancia tirante, comience a experimentar –en primer momento- sudor… sudor excesivo. Esos casos en donde todo el cuerpo se distiende y una corriente eléctrica se adueña del organismo.
Porque con esa pequeña expresión “Sé que podes”, están delegando en la otra persona todo tipo de responsabilidad…
Llevado esto al plano académico, nos sentimos en la obligación de salir airosos de una instancia evaluativa, de manifestar conocimiento, de demostrar que sí, podíamos… pero ¿A costa de qué? ¿Y si el resultado no es favorable? ¿Y si erramos porque eso es humano?
No es un contexto alentador cuando escuchamos esa oración pero… ya se dijo. Ahí está… amenazando nuestra integridad (¿?) e intentando suplir carencias que pueden coexistir pero que con esa simple y llana expresión, nos determina.
¡Basta! Tengamos derecho al error, a la caída… a tener un resbalon, un descuido y no ser juzgados.
A uds. Sres., que van por ahí intentando alentar al resto, que palabra mediante no se dan cuenta del grado de nerviosismo que instauran en los futuros profesionales, de la falta de concentración que se genera una vez que comentaron la plegaria… Porque es eso, vana fe. Creer que el convencimiento de que el “otro puede” es harto suficiente para fundar el rédito ajeno. Hace falta mucho más que unas cuantas invocatorias a espectros cuya existencia se debe a la certificación colectiva, para crear conocimiento.

Aguante Locke, el iluminismo y el pastel de calabaza.

viernes, 20 de julio de 2012

Asiento, me siento

¿Qué entendemos por asiento?
Si nos remitimos al diccionario (No a la Real Academia Española. Por ahora nos manejaremos con Wikipedia y WordReference.) la palabra entiende varias definiciones. Incluye las siguientes categorias:

Asiento eyectable. Dispositivo de algunos aviones para expulsar al piloto en caso de peligro.
Asiento eyectable cero-cero. Tipo de asiento eyectable para cuando la aeronave se encuentra a baja altitud.
Asiento peligroso. Uno de los asientos de la Mesa Redonda.
El contenido de hoy está dirigido a aquellos lugares que elegimos o que de manera fortuita, nos los apropiamos pero que claramente, son fuente de malestar. Veamos unos ejemplos.

Colectivo. Este medio de transporte impide en -horas pico- que disfrutemos del viaje puesto que el torrente de gente que en él se reúne genera -en el mejor de los casos- contorsiones corporales y en el peor, pérdida de algun miembro u órgano (Ver http://24con.infonews.com/2012/07/16/nota/70599-perdio-un-ojo-porviajar-hacinada-en-el-subte/. La nota remite a otro medio pero claramente, es aplicable).
Cuando la situación es favorable, se debe tener una selección contundente del asiento que vamos a elegir. Sabemos que los primeros, son blanco para las embarazadas (desde los 3 meses en adelante. Aquellas futuras madres que tengan sintomatología de embarazo con apenas 72hs a posteriori haber sido fecundadas, tocaran sutilmente su panza notando su estado. Aunque estemos en desacuerdo, debemos cederles el asiento. Caso contrario, beberemos las injuras que cada quien tenga para articular). Estos lugares tambien están designados a la tercera edad, personas con capacidad visual disminuída y pequeñines ( Acá se genera controversia. Los pequeños de 0 a 3 años ¿Deben sentarse en compañía de sus padres? ¿Solos? ¿Cómo saber desde qué edad se les cede el asiento y hasta cuándo? Los niños de 10-11 años... ¿Son niños? ¿Adolescentes? ¿A ellos también debemos concederles el don de sentarse? Un poco enredado el asunto).
El asiento del fondo tampoco cuenta entre las opciones admisibles. Es de conocimiento común los baches que atraviesa la ciudad y las calles del conurbano (¿Fruto de la falta de inversión? ¿La mala gestión de los intendentes o gobernadores? ¿Las cargas pesadas que por allí circulan? Queda a criterio.) no son de admirar. Ante cualquier maniobra inesperada por parte del conductor o la aparición de una nueva imperfección, estaremos propensos a una luxación de coxis, la caída sobre el compañero de al lado o un golpe de lleno en la frente furto de la inercia acaecida.

Subte. Basado en la red clandestina organizada en el siglo XIX por EEUU y Canadá para ayudar a los esclavos afroamericanos a escapar de plantaciones del sur hacia estados libres o Canadá, esta opción no amerita ser mejor por no estar expuesta a los avatares de la vida exterior. Hay algunos tips, sin embargo, que no solucionan pero hacen más llevadero el viaje.
En verano y para lograr un poco de oxigenación, es conveniente ubicarse en el sector medio del coche a los fines de colocarse debajo del ventilador. No solo lograremos depurar el aire sino que evitaremos ser llevados por la masa de gente hacia lugares que no quisiéramos estar. ¿Dónde? Afuera del coche por ejemplo. He sido víctima del desplazamiento involuntario fuera del subte viéndome de repente y sin ser plenamente consciente de ello, parada en el anden con la cartera en el hombro (izquierdo) al mismo tiempo que distinguía cómo mi transporte se alejaba en medio de tanta materia animada, a veces llamadas, personas.

Tren. No consumo

Taxi. El lugar más acertado es aquel que se ubica en diagonal al chofer. Desde esta posición uno puede contabilizar la velocidad a la cual se está atravesando, la radio de la que uno no es dueño, la palanca de cambios que pide un grito de auxilio su reposición y hasta tenemos en frente la habilitación del auto con la foto del conductor (deteriorada por el tiempo o por la falta de alguna herramienta digital que intente perfeccionar el rostro).
Este enfoque nos hace inmunes ante torpezas ejecutadas por nosotros. ¿Cuales? Si nuestra ubicación fuera detrás del conductor, y si en esta hipotética situación, nos encontráramos fumando... Quién sabe si al arrojar el último residuo de cigarrillo por la ventana, y por acción del viento, la colilla logre reingresar en el vehículo -a traves de la ventana del conductor- para ir a parar de canto a la nuca del chofer. Situaciones que no dependen de nuestra voluntad. Pero si están pensando si me pasó a mí... va por ahí.

Tengamos presente estos fragmentos de la vida cotidiana que acentúan de manera casi asquerosa, la implementación de la caminata, footing o cualquier otro ejercicio aeróbico que al margen de alejarnos de estas contingencias, incentivan los deportes... algo que claramente, no practico. Lo critico, lo analizo, lo venero pero no lo ejerzo.

Para más información www.isthereallife.com

(in)Quietud Invernal.



Vacaciones... ¡Qué linda época! Descansamos de la cursada... podemos utilizar el tiempo libre en lo que nos plazca... Pero, quiso la genética y/o las leyes de la reproducción, que los niñitos inunden la ciudad.
A toda hora, un río de infantes, adolescentes, pre pubers, y casi adultos anegan las calles de Buenos Aires. (Y calculo que el interior también, pero yo resido en Pcia. de Buenos Aires y franqueo varios barrios porteños durante el día)
La situación no sería tan desmedida si sólo coparan las arterias de la ciudad, pero los medios de transporte también están siendo atormentados.
Los colectivos se transforman en micros escolares en donde es imposibles, madres, cederles el asiento a todos los impúberes que recorren largos trayectos (Mentira idílica que el recorrido termina en los shopping o en paradas que incluyen actividades recreativas. Las más de las veces, el itinerario inicia en la cabecera de la línea de colectivos hasta su final. Pareciera que ésa es la salida)
Uno debe sortear diferentes obstáculos en la calle: manteros, deshechos caninos, piedras… Y en este lapso, también niños. Los más pequeños son arrastrados por sus progenitores los cuales en el afán de ganar terreno, remolcan a sus hijos en contra de su voluntad. Ordinariamente, las criaturas no tienen noción del destino de la caminara. Están sometidos a la voluntad de sus padres que... tampoco saben hacia dónde se dirigen.
Hay comercios claves que es preferible evitar. Los quioscos encabezan la lista puesto que los gurrumines suplican deliberadamente el consumo de cualquier elemento con envoltorio brillante, opaco; bebidas energizantes, jugos de fruta, gaseosas, tabaco, chocolates. Cualquier componente de las góndolas que forman parte del comercio son buena elección.
Los cines no forman una opción loable durante los 15 días en los que se les otorga libertad condicional a los jóvenes. No sólo por las inhóspitas condiciones en las que se genera la columna humana hacia la entrada de la sala, sino por el detrimento de las películas que se exponen en cartel (adolescentes amenazando una guerra hormonal; dibujos cada vez con más semejanza a los humanos y afines).
Hasta las guardias de los Htales. parecieran estar saturadas. Asumo será la exposición de los niñitos frente a la vida misma que hace que exterioricen erupciones que en tu vida vas a volver a ver, manifestaciones de signos que aúnan enfermedades que existieron en el Mediterráneo y hasta alergias por la polinización del año pasado.
Dejemos de lado los accidentes naturales, las catástrofes orgánicas y alguno que otro hecho fáctico que pueda llegar a alterar el desenlace de este período vacacional y labrar perturbaciones en la mente de los pequeños. Doy fe de un accidente en el Circo X (Se resguarda la integridad de la empresa en cuestión. Bueno, bueno... no me acuerdo), donde he sigo testigo de la partida de este mundo carnal de un trapecista y en otra ocasión, en el mismo contexto, ví el pavimento muy de cerca lesionándome gravemente ante la codicia de mi madre de no perdernos el espectáculo una vez hubo retomado actividad luego de una breve interrupción. Anécdota que no es tema de este escrito, claramente.
Toda actividad es buena para incorporar a la cotidianeidad a los hijos, primos, nieto, sobrinos y cualquier otro vínculo afectivo que tenga como protagonista a futuros adultos. Vemos chicos correteando en las oficinas, en los laboratorios, en las compañías de seguros -y comercios adheridos-. Y quiero imaginar que los personajes que circulan por las peatonales encarnando muñecos a escala, están protagonizados por adultos. Quiero imaginar...
Esto nunca falla. Te firmo una orden para delegar mis facultades como ciudadano (Art.53 Código Civil) si no fuera así. Lisa y llanamente es cuestión de observación.
Después de estas peculiares pero no por menos interesantes observaciones, estoy en condiciones de poder amalgamar el presente, a las razones que dieron origen a Copyright Peluca ®. (Ver publicación anterior)

Pese a todo... ¡Que vivan los niños!

sábado, 7 de julio de 2012

Copyright Peluca®‏

El siguiente contenido puede dañar la moral, despertar susceptibilidades y herir nuestra amistad. 
Si ud. es no es un padre idóneo a la diferencia de opinión, si no puede cruzarse de vereda o si por el contrario reniega de los lazos de consanguinidad a pesar de arrancarse un riñon con las manos por sus hijos o practicarse cualquier tipo de ablación por los niñitos... adelante, siga leyendo.


Haaaaaaaaaaaaaarta de cotejar en forma mental las elucubraciones necesarias para intentar responder de la mejor manera que ... "No, paso." ... "Gracias, decido que no"... "Ni en pedo tengo hijos"... He aquí algunas de las consideraciones ipso facto recabadas en los años que llevo con esta negativa ( y para aquellos que piensan que estas ideas rígidas se flexibilizarán una vez encuentra al futuro instaurador de la ley... les cuento que he pasado por estadíos en los cuales quise tener un clan compuesto por 4 pibes, después pasé a los gemelos para más tarde, entender que iba a poder solo con uno. La maravillosa herramienta llamada ·razon· me permitió aprehender todo lo que he estado viviendo en estos últimos 5 años, en compañia de amigas, hermanitas y alguno que otro infante que he conocido para decantar en el fallo antes expuesto. Clasificaré las causas por las cuales dictaminé que mi peluca, no deje descendencia.

* Factores biológicos.
Es de público conocimiento que la situación hormonal de las féminas que deciden transitar el mundo de la maternidad, sufre alteraciones que las más de las veces se estacan en picos altísimos de revoluciones que atañen a la personalidad, humor y otras yerbas ocasionando la persistencia de -incluso- acciones violentas a posteriori traen al mundo a los pibes. Los arranques de ira pueden durar hasta 18 años, pasando por la infancia del niño, la pre adolescencia, la adolescencia propiamente dicha y los pequeños atisbos de adultez. 
Comentario: No tengo ganas de incrementar mi verborragia, potenciar la ansiedad y favorecer aquellos arrebatos de ira que a veces me invaden.

* Factores culturales.
Los niños merecen conocer el mundo... del cine, del teatro, del circo y alguno que otro evento cultural para insertarlos en un ambiente  que propicie herramientas básicas para su defensa ante la (hostil) sociedad. 
Comentario: No me gustan los circos ( me rompí la nariz cuando me llevaron a ver "El circo Rodas"; En otro momento, tuve que ser testigo de la partida de este mundo carnal de un trapecista). Nunca más quiero pisar un teatro para "disfrutar" de un grupo de adolescentes que se muestran livianos de ropa y articulan penas de amor en sus canciones ... ¡PENAS DE AMOR! Estamos hablando de 40kg de masa corpórea expresando sentimientos que sabemos NO entienden pero que "desde que te fuiste he perdido todo" o "ya no sé quién soy sin tu amor". Les recomendaría beber "Sprite" o "Pasos de los toros (Pomelo) y cortar con tanta dulzura.

* Factores personales.
He resuelto manejar mi propia vida. Disponer de la cantidad de horas de sueño de acuerdo a mis obligaciones, y mis ganas o no de desvelarme. No adhiero a pasar meses sin dormir, años intentando recuperar esa libertad que se boicotea en el mismo momento en el que el médico anuncia: "Nació sanit@. 4.350kg".
No tengo ganas de hacer un tour por las guardias de los hospitales intentamos teorizar los síntomas que vienen manifestándose durante la ultima semana, sin poder NOMBRAR el malestar. (¿Qué es eso de ·La 5ta. enfermedad·? ¿Acaso hubo varias anteriores? ¿Cómo saber la diferencia entre la primera enfermedad y la segunda? ¿Cuándo termina una y empieza la otra? Poco serio señores.)
Tampoco sería feliz en los cumpleaños, teniendo que sobrellevar los actos infantiles que incluyen. A saber: payasos, mimos, títeres.
No puedo resistir esa pasión negativa irrefrenable al estar en presencia de gente que se maquilla, se coloca zapatos 15 números más grandes que su pie; gente que para llamar la atención tiene que utilizar un sombrero en cono o por el contrario, no pronunciar palabra alguna pero que sin embargo se comunican... y desde este lado, uno intenta establecer una dicotomía para augurar o presentir si el gesto que está realizando corresponde a un escalador de montaña o está sufriendo un shock anafiláctico.

Entiendo que las palabras "mamá", "te quiero" y otras con tinte afectivo, sopesan las adversidades y avatares anteriormente descriptas.
Me quedo con la idea de saber que adoro los hijos ajenos; amo a esos pequeñines que saben arrancaron una sonrisa cuando no tenemos un buen día. Delego esas facultades en entidades bien preparadas, o predispuestas para la misión.
¡Confío en uds chicas! 

El presente informe fue realizado en unión de las siguiente Asociaciones Infantojuveniles: "Va por los pibes" y "Con los chicos no".


Sent to my BlackBerry --- desde algun lugar cerca del Hospital Materno Infantil.

Objeción: No ha lugar.


No basta con esa instancia previa en la que no sabemos qué hacer antes del parcial: si leer, descansar, intentar absorber todos los conocimientos posibles, leer y releer una oración hasta que las palabras dejan de tener sentido; repasar las clases; despejarse porque "uno no puede estar todo el día con el mismo tema" (Habría dicho un alumno por ahí)... En fin.
No es suficiente calvario sino que el después del parcial significa realizar un decurso de la experiencia.
Ya en el mismísimo momento en el que uno es calificado a través de una hoja de papel los nervios nos juegan una mala pasada: estamos en la dicotomía de intentar concentrarnos en la consigna y por el otro lado evadir, despejar de la conciencia cualquier idea que no concierne al parcial. Y en esos momentos... podemos retrotraernos a cualquier situación que nos haya hecho reír a carcajadas ( con lo cual estaremos expresando algunos sonidos guturales efecto de esa evocación) o quizá citar circunstancias nimias (el artículo que te olvidaste de comprar en el supermercado, el vuelto mal dado del quiosco, la comida que dejaste fuera de la heladera)... TODO es motivo para llevarte a algún lugar lejos del aula en donde estás a punto de definir realmente si los tres meses que comprendieron la materia, dieron sus frutos.
Cuando terminas de dejar la vida y la mitad de la tinta de la lapicera en esas hojas (A4, hojas de cuaderno, hojas de un block que encontraste en la oficina, hojas membretadas de algún centro odontológico que te regaló ese anotador cuando estabas preocupado por el conducto que te iban a practicar... ) salís y respiras... No sé si profundo, solamente respiras porque las últimas dos horas fueron tan intensas que en una de esas, ese colorcito cianótico que tenes ahora es porque te olvidaste de hacer una de las funciones básicas para sobrevivir: respirar.
Intentas no hacer más referencia al examen. ¿Para qué? Ya rendiste. Ya ostentaste todo lo que podrías haber hecho a favor tuyo y queres de una vez por todas disolver las nociones básicas de "Comportamiento del Consumidor" o aquellos párrafos sobre "Individualismo metodológico" que tanto, tanto, tanto te costó decodificar.
Peeeeeeero... las entidades que hacen las veces de compañeros de cursada y los alumnos del turno posterior que llevados por las ansias irrefrenadas de descargar toda tensión llegan antes de su horario correspondiente, empiezan a comentar puntos inconclusos, posibles respuestas, soluciones fallidas y aciertos indiscutidos. Claramente, te alejas. Es eso o sufrir un aneurisma.... y no llevas el carnet de la Obra Social con vos (Digo, vas a un examen... no tendrías que tenerlo... ¿O si?)
Días posteriores o incluso horas más tarde, comienza la pesquisa.
¿Cómo te fue?
¿Rendiste bien?
¿Cómo anduvo el parcial?
Hay algo en el interior del Estudiante que en ESTE momento preciso, empieza a hacer ruido: No sabemos si es el desprendimiento de algún nervio que está haciendo corto con otra cosa dentro del organismo; si es una pelotita de bronca que arremete contra las paredes de nuestro cráneo o si por el contrario, son los pensamientos que intentan susurrarnos las palabras "Subversión" "Violencia" y "Guerrilla".
De cualquier manera... ¿Cómo saber si nos ha ido bien si tenemos un pequeña fuerza centrífuga dentro nuestro? ¿Cómo responder #Cómo anduvo el parcial# si las preguntas no son lo que se cuestiona sino nuestras respuestas?
Acaso ¿Uno sabe cómo van a salir los resultados de Laboratorio a posteriori uno los realiza? NO SEÑORES.
¿Uno puede prevér cómo estará el tránsito antes de salir del hogar? Ehhmm... bueno, esto puede ser que sí lo sepamos. Pero acá, el caso es que NO podemos guiarnos por la mal llamada intuición. NO HAY nada orgánico que determine el buen o el mal devenir de nuestro entendiendimento puesto a prueba. La especulación es sobre lo único que podemos guiarnos.
Tenemos -cierto es- respuestas en la punta de la lengua que dejan contento al otro, pero que si las analizamos tomamos cuenta que están carentes de palabra: no dicen absolutamente nada.
¿Cuáles son? Acá unos ejemplos.
"Respondí todo" " Contesté la mayoría de las preguntas"
"Ya pasó todo"
"Por lo menos lo entregué"
Así que en un futuro, yo sugeriría a todos los individuos cuya función es intentar comprendernos, sostenernos y acompañarnos en este arduo camino hacia la construcción del conocimiento que no alimenten nuestras dudas, no potencien nuestra inseguridad y no contribuyan al aumento indiscriminado de hesitaciones transitorias que desarrollan y enaltecen los nervios de los cuales somos dueños durante los 4,5 o 6 años que dura la formación.
Atte.

jueves, 17 de mayo de 2012

Palabras más, palabras menos.

Vivimos en una sociedad impregnada de aforismos, dogmas, nociones, hábitos y costumbres de las cuales (gralmente.) no tenemos noción etimológica de ellas.
De manera ocasional, mencionamos frases hechas pero creo que hablo por todos, al decir que no nos detenemos a desglosarla, a analizarla... a interpretar no sólo el contenido de la frase sino el contexto en la cual se la verbaliza.
Tengo varios ejemplos para mostrar qué tan bien nos haría esa pregunta que quebrante la linealidad del discurso, los tópicos vacíos de contenido y las conversaciones en las que solemos utilizarlas sin saber realmente si estamos diciendo aquello que queremos expresar.
A saber.
Como primer ejemplo cito la oración "Una de cal y una de arena". Irremediablemente me pregunto... ¿A qué atañe el concepto de "cal" y qué implica el de "arena"? ¿Es indistinto?
Remitiéndonos a una fuente (difusa) llegamos a la idea que antiguamente, cuando no existía el cemento, los ladrillos o piedras se fijaban con mortero, un compuesto que se hacía con una palada de cal -material caro y noble- y otra de arena, lo más abundante y menos importante.
Oportunamente es empleada para decir que la vida nos muele a palos peeeero que también nos da cosas que nos gustan ( Claramente esta frase es emitida para quienes no adhieren al autoflagelo puesto que de sentirse cómodos con la automutilación y los golpes profesados en su cuerpo, no se quejarían de los avatares de la vida).
El segundo ejemplo nombra a la expresión "Qué sé yo, qué sé cuanto". Esto sirve para  terminar una frase de la cual no tenemos noción de su final y para redondear, incurrimos en ella. Ahora... ¿Es esta frase una forma evasiva de no querer demostrar que no sabemos qué queremos decir? ¿Es una vil artimaña del emisor para marear al otro, a los fines que no se replantee lo que queremos expresar? Nadie entiende la finalidad de esta oración, solo convenimos en que va acompañada de algún gesto con las manos como si estuviéramos poniéndonos crema, o dándonos calor... No queda claro del todo la función.
Otra frase muy escuchada es "Te prometieron el oro y el moro"... ¿Ah? Solo se me ocurre el contexto histórico donde durante la Reconquista, el alcade de Ronda, el moro Abdalá y su sobrino Hamet, fuero apresados por varios caballeros cristianos jerezanos que pidieron un abundante rescate por ellos. Abadlá recuperó su libertad pagando una fuerte cantidad de dinero (en oro), no así su sobrino Hamet. A pesar de que los costes de mantener cautivo al moro eran mayores que los de su rescate, los caballeros seguían reclamando el pago del oro. Cuando se enteró Juan II de Castilla, mandó a su sobrino Hamet a su corte. Los caballeros desairados, hicieron circular el rumor de que el Rey quería "oro y moro".
Demasiado rebuscado sres... En lo personal no utilizo esta frase.
También se suele decir "Ni fu ni fa"... Esto eventualmente se asocia a la indiferencia que nos provoca determinado sujeto, individuo, objeto, evento o cualquier otra cosa que implique una noción consciente de aquello sobre lo que se está hablando. No termino de entender bien cuál es su uso.
Por último voy a referir a "Sin ton ni son". El diccionario de la lengua española remite al significado: sin motivo, sin ocasión; fuera de orden y medida.
Ej.: Los hinchas de River van caminando sin ton ni son hacia la Conmebol.
Seguramente habrá de existir muchas frases de las cuales no sabemos su significado, ya no de manera semántica sino por el origen en el que fueron habladas. La herencia es un factor con el que tenemos que contar y al ser transmitidas, el sentido se tergiversa tiñéndose de los subjetivismos propios de cada persona...
El que pueda, que arroje la primera piedra (sic)
To be continued...

jueves, 3 de mayo de 2012

Reunión de ex alumnos.

Cada determinados años los grupos de compañeros que atravesaron una etapa escolar en particular, suelen rememorar ese período de tiempo celebrando un encuentro en algún lugar ocurrente. Allí pasan horas en compañía de buenas bebidas, comida ostentosa con el fin de evocar recuerdos graciosos, situaciones emotivas y actualizar las vidas de cada uno conociendo estado civil, profesión, escalafón social y otros factores que permitan denigrar o enaltecer a cualquier persona.
No adhiero a ese tipo de eventos. Particularmente no hablo con entidad alguna que me retrotraiga al secundario propiamente dicho, sí tengo amigos de esa época pero el lazo se estableció de manera extra escolar. No me hace feliz, reunirme después de 7-10 años con gente que ahora es padre de familia numerosa, que cuenta cómo se hace para mantener a 5 niños a la vez y entender que gracias a una cuestión de educación sexual, me veo exenta de ello.
No me he suscrito a los sucesos que demandan la enajenación mental de aquellas personas que en los años estudiantiles vivían de su imagen y ahora, al verse expuestas en este contexto, arremeten y se embisten en diferentes comercios para vender una copia (no) fiel a la original, que no van adquirir y que va a ser difícil de sostener en el tiempo.
No apruebo las reuniones que engloban sujetos que durante años no tuvieron contacto alguno y cuando se ven, el saludo denota estima mutua. Eso es una vil adulteración de la realidad, es decir, hipocresía señores. Simulación plena que se intenta sostener y que en algún momento decanta en una inescrupulosa charla en presencia/ausencia de aquel/llos por los cuales se tiene aversión.
Dejemos de lado algún imprevisto que cambie nuestra condición de último momento. Me refiero a alguna separación repentina (días antes del suceso) ; calvicie prematura o discapacidades varias, permanentes o transitorias debido a algún hecho fáctico... cualquiera de estos estados provocarán perturbación en el damnificado con posterior cancelación.
No me provoca bienestar retomar lazos que por decisión propia (cuando no, mutua) se rompieron hace más de una década... Si en dos lustros, no intenté restablecer la comunicación, no quise saber de uds., no me interesé por saber si estaban cómodos o no... ¿Qué les hace pensar que quisiera volverlos a ver? Hay cosas que no necesitan ser teorizadas; basta la interpretación.
Por ahí... ahora, pensandolo bien... podríamos retrotraernos a la etapa escolar para ver si podemos trabajar en el elemento "comprensión"... no de texto, sino de las palabras: NO ASISTIRE.

Atte.

jueves, 26 de abril de 2012

Lectura veloz.

La vida de todo estudiante es en sí misma interesante... es diacrónica por un lado, dado que ocurre en una línea de tiempo. Trayecto que puede tener diferentes etapas y picos tal como lo representa la campana de Gauss. En un primer momento, empezamos la carrera con toda la intensidad que la situación lo requiere. A medida que transcurre el tiempo, el embelesamiento decae un poco por los avatares de la cursada, los profesores, las pocas horas de sueño, la estructura edilicia que no incentiva en lo más mínimo la concurrencia y los compañeros de clase que pocas veces devienen en una amistad.
Como sea, el terreno que hoy nos convoca es el ambiente universitario y detengámosno a pensar en las escenas remotas en las que un estudiante, por ejemplo, intenta seguir el hilo de la cursada. El estar al día con los anexos supone una ardua tarea ya que la mayoría de las veces, no soleemos leer el apunte sentados detras de un escritorio con la luz artificial ( o natural) en todo su esplendor. A veces nos encuentra en el colectivo, transporte público que traslada gran caudal de gente... si tenemos suerte vamos sentados, no cómodamente porque corremos el riesgo del amontonamiento (sin contar con las condiciones higiénicas del viajero), los cuales en pos de cuidar sus pertenencias colocan delante de sí carteras, mochilas, bolsas que impactan directamente sobre nuestro rostro haciéndonos contorsionar hasta terminar en posición fetal.
También puede pasar que interrumpan el suministro de luz. Y esto ocurre tanto en las combis que circulan por la Capital Federal como así también en estos colectivos de líneas interurbanas en donde por ser primera hora de la mañana, suponen que todos los pasajeros duermen... No señor. Uno cuenta con granitos de arroz los minutos la duración del viaje para poder aprovechar al máximo ese itinerario para absorber conocimiento (sic).  Y ahí... nos vemos en la pericia que denotará nuestras aptitudes para poder encontrar fuente de luz sea a través de los recovecos que se dan entre los pasajeros de pie dejando filtrar el resplandor del único tubo de móvil, o por medio de la ventana, la cual permitirá (o no) entrevér la luminiscencia irradiada por los postes de luz de la calle que al ser muy temprano, aún se encuentran encendidos.
El educando aprovecha también otros medios de transporte como ser trenes en hora pico (puesto que las clases para estudiantes/empleados siempre terminan en un  momento del día clave y neurálgico para movilizarse a traves de la ciudad), subtes... corriendo con la ventaja (desde el punto de vista nuestro) de alguna demora, manifestación, revelación o interrupción del servicio por causas fourtuitas.
También se encuentran en la vía pública demostraciones de la (falsa) devoción por la lectura, en donde no cuesta identificar a aquella persona que camina con la vista fijada en una hoja A4, portando en su mano un fibrón verde o amarillo (ya sin color pero que no será reciclado en tanto la saliva sea una extensión de la tinta que posee el reservorio del marcador).
No estamos pidiendo que la gente deje de intercambiar palabras en el subte, o en el colectivo en donde en la mitad de un apunte de Sociología,Psicología evolutiva o El Manifiesto Comunista, se interpelan comentarios sobre como "Martín no se puede levantar temprano lo fines de semana porque viene roto de bailar" o "Cómo puede ser que la hija de Rosa que estaba en el Hospital, se entere que es verdaderamente progenitora del novio de la adolescencia de su madre, y no de su pareja actual" (Claramente, argumento de alguna de las tiras de television que la gente consume porque intenta ver en esos programas una vida a la cual no pueden ni si quiera aspirar pero que les genera satisfacción no sólo saberlo, sino aceptarlo y cotejar diferentes sueños aplicados a ellos mismos)
Tampoco se expide una solicitada en pos de algun asiento libre para estudiantes: hay para embarazadas, hay para gerontes, hay para discapacitados... pero nadie se pone a pensar en el aprendiz, el cual carga con pesadas mochilas, carpetas, apuntes y libros que podrían ser reciclados para una entidad benéfica pero que en cambio... están sirviendo de pilar para una futura profesión.
Estamos ante la simple y llana petición de un poco de luz señores, natural... aritificial... lo mismo da. Sólo eso.
Así que la presente, va dirigida al chofer de la línea 100 que hoy a la mañana salió de la estación Lanús a las 06.22am (Ramal 1, por Pavon) y me apagó las luces una vez iniciada la travesía... No tenía posición alguna para encontrar claridad... una chispa, una halo de luz proveniente hasta de un celular...no estaba bien despierta  y la "síntesis" de las fotocopias se asemeja a la onda QRS del electrocardiograma.
Como en el Quini... vendrá la revancha.

martes, 17 de abril de 2012

Hola.

 El saludo es un hábito incorporado en casi todas las culturas. Puede variar el modo en que uno lo practica como así también el contexto. El que hoy nos convoca refiere al ámbito laboral... Esas situaciones en las que nos vemos obligados a cumplir con el estatuto social pero que -al pensarlo más de una vez- todo se complica. Veamos unos ejemplos.

a) Almuerzo.
Nos integramos en un comedor común en el que la mitad de la gente... bueno... está comiendo. Irrumpimos en la sala con un "Buen provecho" (porque si decimos  o , podemos herir a aquellos que utilizan como rango comparativo las 12am para distinguir antes y después del meridiano; otros infieren en la "tarde" después de las 13hs; algunos otros saludan con esa expresión sólo después de almorzar... y unos pocos decimos "Buen día" en tanto no hayamos visto a esa persona durante toda la jornada). Volviendo al ámbito, concluimos en un "Buenas tardes"... Y en ese momento... si prestamos atención, podemos ver a diferentes personas que en el acto de no faltar a la educación pueden incurrir a ella en el mismo gesto. ¿Cómo? Al querer contestar y terminar de digerir la comida que se encuentar en la cavidad bucal, con lo cual en un ademán apresurado por tragar, pueden ahogarse y consecuentemente, exhibir un color violáceo y un brillo en los ojos como notación de la asfixia percibida.

b) Casual.
Esos encuentros ocasionales en la entrada del Edificio, en los ascensores... los cuales duran milésimas de segundo y sin embargo nunca se sabe cómo reaccionar. Si se pasa por al lado de la persona, el solo contacto visual bastaría para cumplir con la costumbre, pero en ese instante... uno pocas veces sabe si éso es suficiente. Ocurre la contorsión involuntaria para acercarse a la otra persona, aún desconociendo si la otra entidad se volcará sobre nosotros para contribuir al gesto. En ocasiones positivas, resulta. En otras, nos quedamos a la espera de ese saludo que no vino, que no pasó y que intentamos remediar con cualquier otro gesto que opaque la turbación que nos inunda durante los segundos anteriormente vividos.

c) Como último ejemplo tomamos esas situaciones en las que no recordamos el nombre del otro, de aquel sujeto que vemos a diario, con el cual hemos compartido esperas de ascensor, la expectativa de ver cómo se cocina la comida en el microondas y quién sabe si también nos lo hemos encontrado intentando zarandear la máquina de golosinas cuando el artículo que queremos está ahí... al borde... a punto de ser lanzado hacia nuestras manos... pero no. Casi... quizá.... por poco, pero NO cae.
Ante este hecho intentamos no usar -obviamente- nombres propios, porque es justamente lo que no podemos evocar. Preguntas ambiguas como "¿Cómo le va?" "¿Todo bien?" o "Hace mucho que no lo/a veía" auxilian al emisor del mensaje.
Otras veces, esperamos que más gente se sume a la reunión improvisada intentando menoscabar nuestro grado de ansiedad por enconmendar a la  memoria, en el afan de sujetar el nombre en el caso que ocurra la mención.

Todos estos ejemplos citan el tan ponderado "Saludo laboral", generador de sudores improvisados, enrojecimiento facial, tos convulsa ( producto del típico catarro nervioso) y otros tipos de sintomatologías que tan al descubierto nos dejan.